DE ASTROLOGÍA Y DE OTRAS MUCHAS COSAS...(IV)
¿Es la astrología un saber conjetural?
Y muy desarrollado, al menos en quienes han profundizado en ella, pues aúna la intuición y la capacidad de análisis. Únicamente así cabe confrontar con rigor el a priori y el a posteriori, estableciendo en cada caso el nivel de interpretación oportuno mediante un feedback que pone a prueba y corrige siempre que es necesario el principio de analogía, base de la hermenéutica astrológica, en su aplicación concreta.

El influjo de los planetas, como cuerpos que son, no puede rebasar el espacio-tiempo, al menos directamente. ¿Y de modo indirecto?
Es claro que sí. Veamos cómo. En el plano del intelecto, en la medida en que éste se deja "fascinar" por el "aquí" y el "ahora", olvidando su capacidad abstractiva, que le faculta para "sobrevolar" el espacio y el tiempo y, por tanto, para trascender el ámbito puramente físico. En lo que respecta a la memoria, en la medida en que ésta queda reducida al mundo de los "hechos", en lugar de abarcar el ámbito de las ideas y de verse a sí misma como el lugar en que se revela la identidad personal en medio del flujo de los recuerdos y de las experiencias. En cuanto a la voluntad, puede experimentar el influjo astral cuando se deja arrastrar por los impulsos, instintos y pasiones corpóreos, olvidando que su campo propio, como en el caso de la memoria y del intelecto, se sitúa a distancia del "aquí" y del "ahora".
¿Quiere eso decir que el simbolismo astral solo puede ser empleado en las "estribaciones" de la realidad corpórea y no más allá?
Evidentemente, no. En virtud del principio de analogía, en el que se aúnan identidad y diferencia, el lenguaje astrológico puede aplicarse a todas las esferas del ser, salvadas, eso sí, las distancias. Por ejemplo, el simbolismo en cuestión puede utilizarse con provecho en psicología, en epistemología, en ontología...Y, por supuesto, en cada caso habrá que aplicar con rigor el principio de analogía.
