A PROPÓSITO DE TERESA DE LISIEUX Y SU FECHA DE NACIMIENTO
Es curioso observar cómo la "santa de la misericordia" nació un 2 de enero. Su Sol estaba, pues, en conjunción con el perigeo solar, símbolo de la mínima distancia, de la "inmanencia" divina.
Y es de notar que este artículo se escribiera el 24 de noviembre de 2003 (con motivo de la visita a Cartagena de las reliquias de la santa), con Saturno en Cáncer (lugar de su "exilio"; en el tema astral de Teresa de Lisieux se halla en Capricornio)y en conjunción con el apogeo solar.
Esta última constatación nos lleva a destacar una característica del planeta vinculada desde 1246, fecha de entrada del perigeo solar en Capricornio, a su condición de dispositor de dicho perigeo.
Representa, por tanto, la proximidad o cercanía del Ser divino (es interesante observar que la primera procesión del Corpus Christi data de esa fecha!). Por tanto, el destierro de Saturno (en Cáncer) figurará el alejamiento de Dios. 
Pero hay una circunstancia más cotidiana. que la Luna es el dispositor del apogeo solar, el otro extremo del eje del "Sol negro", lo que viene a significar que la masa es la protagonista del alejamiento de Dios o su campo de despliegue.
Así, aquellas personas en cuyo tema astral está la Luna en Capricornio tienden a contrarrestar dicho alejamiento, puesto que devienen más sensibles al perigeo.
Son, pues, las minorías las que reciben el influjo directo de la inmanencia divina. He aquí el verdadero fundamento de una consideración equilibrada del papel de las minorías a partir de 1246.
Con anterioridad a esa fecha y desde los comienzos de la Era Cristiana, apogeo y perigeo ocupaban los signos de Géminis y Sagitario, regidos respectivamente por Mercurio y Júpiter. ¿Quizá la atribución tradicional de lo divino a Sagitario y a la casa IX se haya visto reforzada por la presencia del perigeo solar precisamente en Sagitario?
No es de extrañar, pues, que, desde finales de la Edad Media, el alejamiento de Dios se haya acentuado, salvada, claro está, la validez del adagio "Astra inclinant, non necessitant". Y, al tratarse de la Luna, semejante fenómeno se hace omnipresente y se manifiesta hasta en los más ínfimos detalles de la vida cotidiana.
