Categoría: simbolismo en general
16 Mayo 2012

¿Qué aporta la consideración numerológica de un texto? Aparte de resaltar la dimensión estética del mismo, nos ayuda a profundizar en cómo la realidad de las cosas se refleja en los signos que componen el lenguaje, abriendo así un nuevo campo de investigación: el del contenido que el simbolismo numérico incorpora al sentido literal.
De este modo, mediante la clave abajo expuesta, cabe añadir a cada uno de los vocablos que componen un texto un suplemento de sentido derivado del número de orden de las letras que lo forman, de la suma de los mismos y del resto de su división por 9. Por ejemplo, el término "Dios", que traduce al griego ο θεος, tiene como valor el número 354, que, reducido a 9, da 3. Y, según la clave en cuestión, 3 se lee "cuerpo del espíritu del espíritu", pues, dentro del novenario del "espíritu", constituye el nivel más complejo del primer ternario.
Llegaremos así a asignar a cada texto o pasaje un contenido basado en la mayor o menor complejidad de su valor numérico, lo que equivale a su mayor o menor alejamiento de la unidad (el puro "espíritu") y, por tanto, del "principio".
Observamos cómo el primer novenario es el del "espíritu"; el segundo, el del "alma"; y el tercero, el del "cuerpo". A su vez, dentro de cada uno de los novenarios, el primer ternario es el más "espiritual"; el segundo, el más "psíquico"; y el tercero, el más "corpóreo". Por último, dentro de cada ternario ocurre algo análogo: el primer nivel representa el "espíritu" en su propio ámbito, en tanto que al segundo corresponderá el "alma"; y al tercero, el "cuerpo".
Evidentemente, "espíritu" es sinónimo de "principio" y de "simplicidad", en tanto que "cuerpo" lo es de "fin", "término", "complejidad", mientras que "alma" ocupa una posición "intermedia" entre "principio" y "término", "simplicidad" y "complejidad".
Sin embargo, no podemos pasar por alto una pregunta fundamental: ¿Pueden los niveles "ontológicos" de las palabras, basados en su valor numérico, determinar el nivel ontológico de la realidad que designan? No, puesto que realidades muy dispares poseen idéntico valor númerico.
No obstante, a la vista de la riqueza de las lenguas más originarias (las ideográficas), resulta imposible sostener la arbitrariedad del signo lingüístico. Por ello parece razonable la hipótesis de que exista una analogía entre el nivel ontológico derivado del sentido literal de un vocablo y el conectado con su valor numérico.
40 Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
τουτον 1190(2) ο 70(7) θεος 284(5) ηγειρεν 181(1) τη 308 (2) τριτη 718 (7)ημερα 154(1) και 31(4) εδωκεν 884 (2)αυτον 821(2) εμφανη 604(1) γενεσθαι 283(4)...Suma de restos a 9 (38). Y, en último extremo, 2, número del contraste o del conflicto. Ahora bien, el número 2 pertenece al 1º ternario del 1º novenario, el del "espíritu", y se leerá: aee, es decir, "alma del espíritu del espíritu".
41 no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
ου 470 (2)παντι 441(9) τω 1100(2) λαω 831(3) αλλα 62 (8)μαρτυσιν 1101(3) τοις 580(4) προκεχειροτονημενοις 1863(9) υπο 550(1) του 770(5) θεου 484(7) ημιν 108(9) οιτινες 645(6) συνεφαγομεν 1324(1) και 31 (4)συνεπιομεν 910(1) αυτω 1501(7) μετα 346(4) το 370 (1)αναστηναι 621(9) αυτον 821(2) εκ 25(7) νεκρων 1025(8)...Suma de reducciones :112, que, reducido a su vez, da 4. De acuerdo con la clave abajo expuesta, pertenece al 2º ternario del novenario del "espíritu" y se lee: eae, o sea, "espíritu del alma del espíritu".
42 Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
και 31(4) παρηγγειλεν 295(7) ημιν 108(9) κηρυξαι 599(5) τω 1100(2) λαω 831(3) και 31(4) διαμαρτυρασθαι 1177(7) οτι 380(2) αυτος 971(8) εστιν 565(7) ο 70(7) ωρισμενος 1475(8) υπο 550(1) του 770(5) θεου 484(7) κριτης 638(8) ζωντων 2007(9) και 31(4) νεκρων 1025(8)...Suma de reducciones:115. Y el resto es 7, número que pertenece al 3º ternario del novenario del "espíritu" y se lee: ece, "espíritu del cuerpo del espíritu".
43 Todos los profetas dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre».
τουτω 1870(7) παντες 636(6) οι 80(8) προφηται 1069 (7)μαρτυρουσιν 1671(6) αφεσιν 766(1) αμαρτιων 1302 (6)λαβειν 98(8) δια 15(6) του 770(5) ονοματος 801 (9)αυτου 1171(1) παντα 432 (9)τον 420(6) πιστευοντα 1416(3) εις 215(8) αυτον 821(2)....Suma de reducciones (98). En cuanto al resto, se trata del número 8, que nos recuerda la "eternidad" del 8º día. Y el total del pasaje Hech 10, 40-43 tiene por resto el número 21, que, a su vez, se reduce a 3. Número que pertenece al 1º ternario del novenario del "espíritu" y se lee cee, a saber, "cuerpo del espíritu del espíritu".
Clave
Novenario del "espíritu"
1...........eee
2...........aee 1º ternario("espíritu del espíritu")
3..........cee
4..........eae
5..........aae 2º ternario ("alma del espíritu")
6..........cae
7..........ece
8..........ace 3º ternario ("cuerpo del espíritu")
9..........cce
Novenario del "alma"
10........eea
11........aea 1º ternario("espíritu del alma")
12........cea
13........eaa
14........aaa 2º ternario ("alma del alma")
15........caa
16........eca
17........aca 3º ternario ("cuerpo del alma")
18........cca
Novenario del "cuerpo"
19.........eec
20.........aec 1º ternario("espíritu del cuerpo")
21.........cec
22.........eac
23.........aac 2º ternario ("alma del cuerpo")
24.........cac
25.........ecc
26.........acc 3º ternario ("cuerpo del cuerpo")
27.........ccc
*Abreviaturas: e..."espíritu"/a... "alma"/c... "cuerpo".
* Para el castellano, nos servimos de la traducción de la Librería Editrice Vaticana. Para el cálculo de los valores numéricos del texto griego, hemos utilizado el programa "Numerical Bible", de J.Aréchiga.
servido por www-espacioblog-com-analog
sin comentarios
compártelo
6 Diciembre 2011
- 1. Sobre procedimientos
- a) Las 3 "coordenadas" de Bardet ("Espíritu Santo"....total; "Hijo"....suma de reducciones a 9; "Padre"....reducción del total a 9).
- b) Relacionar los vocablos hebreos a través de dichas coordenadas. Evidentemente, si utilizamos solamente la primera coordenada, los vocablos quedarán definidos con menor precisión.
- c) Los totales mencionados pueden reducirse a la base 27, y al resultado se le aplicará el simbolismo de la "escritura plena" o "desarrollada".
- 2. ¿Cómo calificar estas relaciones entre los vocablos, cualquiera que sea el procedimiento? Quizá como pertenecientes al plano de la estética, es decir, el trascendental "pulchrum".
- 3. ¿Cómo comentar estas relaciones? ¿Quizá de un modo análogo al de un simbolismo cualquiera?
- 4. En tal caso, se trata de reducir los vocablos al simbolismo letra-número de la base 27, para lo cual servirán de ayuda aquellos pasajes de los Salmos, Proverbios, etc., marcados por las letras del alefato.
- 5. En cuanto a los otros trascendentales, es decir, la unidad, la verdad y la bondad, ¿cómo estructurarlos en la Escritura? La verdad, a través de la coherencia de los enunciados; la bondad, mediante el ensamblaje de las conductas; la unidad, mediante la reducción de la verdad, la bondad y la belleza a su origen común.
- 6. ¿Cómo relacionar los vocablos de idéntico valor aunque de contenido semántico diferente? Cabe hablar de una afinidad de tipo armónico o similar, de un modo análogo a como un símbolo engloba bajo un mismo referente a entes diversos (por ejemplo, "piedra", "hueso", "armazón", vocablos de significado muy distinto, son subsumibles bajo el simbolismo astrológico de Saturno).
- 7. Así, pues, de un modo similar a como los símbolos astrales sirven de "categorías" para comprender entes concretos o individuales, también los números podrán ser utilizados para "clasificar" vocablos o pasajes de la Escritura.
- 8. Se trata, pues, de elaborar un diccionario de términos bíblicos correspondientes a distintos valores numéricos previamente definidos, eso sí, con una definición que no es más que "estructura", sin contenido propiamente dicho.
- 9. Y, puesto que cada número implica un entramado de relaciones con todos los demás, queda establecido un campo en el cual se engloban los distintos vocablos. (Continuará).
servido por www-espacioblog-com-analog
sin comentarios
compártelo
23 Febrero 2011
Según Pierre Gordon, conviene distinguir entre la "iniciación en la caverna", que busca trascender el ámbito fenoménico y penetrar en el universo de la "energía radiante", y la encarnación del Dios-hombre en el mundo.
Hay aquí un énfasis sobre la verdadera índole de la iniciación, que jamás puede "subir a los cielos", pues "nadie puede subir al cielo, sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo". Gordon insiste en la ruptura que supone la encarnación en el mundo fenoménico del "Superhombre divino".
Hasta entonces se trataba de abandonar el mundo fenoménico, espacio-temporal, para elevarse al ámbito nouménico, adámico, al "Paraíso terrenal". En lo sucesivo será el "segundo Adán" el que penetrará en el mundo sensible y establecerá así la conexión subsistente entre el más acá y el más allá.
Al principio, la única conexión era la de la cadena iniciática, que transmitía la experiencia de un miembro a otro, pero no lograba rebasar la esfera del "Paraíso terrenal"(así entendemos mejor aquel texto: "nadie puede subir al cielo, sino el que ha bajado del cielo").
Según esto, tras la venida de Cristo es posible superar (con Él) la experiencia anterior. Cuando se dice "el primer Adán era de la tierra; el segundo viene del cielo", se apunta quizá a esto. Hay textos de san Ireneo que sostienen la existencia de varias moradas en el Reino, una de las cuales es justamente el "Paraíso terrenal", situado en el cuarto cielo, aparte de la "Jerusalén terrestre", localizada al nivel de la tierra, y la "Jerusalén celeste", situada en los cielos; por otra parte, de Juan el Bautista se dice que "entre los nacidos de mujer no hubo otro mayor que él; pero el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él".
Una cuestión central: ¿Porqué sitúan los gnósticos la "Suprema Identidad" más allá de la Unión Hipostática? Justamente porque no admiten la posibilidad de una "distinción real" entre Divinidad y el hombre, pues en tal caso verían peligrar la "no dualidad". Como es natural, tampoco entienden la distinción real entre las Personas Divinas.
En definitiva, se trata de extraer todas las consecuencias de un "Dios abstracto" y al alcance de su mente. Por eso la conciencia que Cristo tenía de Dios les parece insuficiente, de manera que el propio Cristo sería esclavo de la "ilusión".
No es por la mera afirmación de la no-dualidad como se llega a la verdadera identificación con Dios, sino precisamente a través de la experiencia de la distancia, de la Trascendencia; y sólo quien la experimenta puede estar abierto a comprender, a través de la gracia, la identidad con él o la participación gratuita en su ser: "Inter Creatorem et creaturam non potest tanta similitudo notari quin maior sit dissimilitudo notanda" ("Supuesta cualquier semejanza entre el Creador y la creatura, siempre habrá una desemejanza mayor"). Y es que la "desemejanza" que distancia en la humildad deviene "semejanza" por la gracia; la "semejanza" de la que el hombre se apropia por la "hybris" se transforma, a fin de cuentas, en la "desemejanza" que se le manifiesta a través de la cólera divina.
servido por www-espacioblog-com-analog
2 comentarios
compártelo
12 Febrero 2011
"Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.
Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años".
El tema del milenio, que aparece en capítulo 20 del Apocalipsis, versículos 1 al 6 inclusive, ha sido objeto de profundas reflexiones para no pocos Padres de la Iglesia y teólogos. Así, por ejemplo, san Ireneo de Lyon, en su obra "Contra los herejes", desarrolló su variado simbolismo, que, a su entender, venía a culminar la verdadera comprensión del hombre y de la historia de la salvación frente a la visión gnóstica y valentiniana.
Hay que decir, sin embargo, que, a partir de san Agustín, el milenio fue entendido no como una etapa del Apocalipsis que sigue a la de la manifestación y posterior derrota de ambas Bestias, la del mar y la de la tierra, sino como el intervalo abarcado por la entera historia de la Iglesia, sea cual fuere la duración del mismo. Una interpretación que hizo fortuna y logró imponerse en el ámbito teológico, impidiendo así el desarrollo de otras vías en orden a la comprensión del Apocalipsis y de las últimas etapas de la historia de la salvación.
Es verdad que los milenarismos crasos o vulgares contribuyeron a que no se abordara desapasionadamente la cuestión del milenarismo espiritual, ligado al tema de la "Parusía intermedia".
Ahora bien, dicha cuestión es indisociable de la clave septenaria. ¿En qué consiste? En aplicar el esquema de los 7 "días" del Génesis a las diferentes etapas de la historia de la salvación.
En el Génesis se distinguen los 6 primeros "días" de la creación, que expresan la acción divina, del "día" 7º, en el que Dios "descansó de cuanto había hecho". 6 representa, pues, la creación "perfecta y acabada", que culmina en el 7 del "reposo divino" (6+1=7).
Por otra parte, la Escritura dice que un "día" de Dios es como "mil años". De manera que lo que podríamos llamar la "era adámica" tiene una duración de 7000 años (6000 de la creación acabada+1000 del "reposo" divino o "sábado").
Puesto que, según el Génesis, la "creación" del mundo ocurre hacia el año 4000 a.C., el 6º milenio concluirá hacia el 2000 d.C.
Es curioso que el milenio del Apocalipsis comience al final de una época caracterizada justamente por el 666. En efecto, si el 6, como número perfecto que es, lleva en sí un equilibrio que, considerado respecto de la creación primordial, no es otra cosa que la expresión de la condición paradisíaca, tras la caída original adquiere una ambigüedad que culmina en el máximo desequilibrio característico del reinado de la Bestia. De manera que la degeneración del 6 en el ámbito de la belleza es simultánea de la degradación de la unidad, la verdad y el bien.
Y así, mientras que, en el mundo paradisíaco, el tránsito del 6 al 7 es natural, en el mundo terminal, el de la Bestia, el paso en cuestión supone violencia, la que comporta el hundimiento de la "torre de Babel" y la precipitación al abismo de quien quiere escalar el cielo.
servido por www-espacioblog-com-analog
2 comentarios
compártelo
10 Febrero 2011
23 Enero 2011
http://catholiquedu.free.fr/NAZARETHINSTITUT/2005/JANVIER/DANIEL.htm
En relación con la célebre expresión del libro de Daniel, vale la pena leer una nueva interpretación, muy ajustada a nuestra época y que en modo alguno hay que considerar como una alternativa a la tradicional. Más bien la complementa.
servido por www-espacioblog-com-analog
sin comentarios
compártelo
2 Enero 2011
Es un tópìco decir que la Navidad es una fiesta a la vez alegre y triste. Si, en el plano de las "causas segundas", cabe atribuirlo al simbolismo del Capricornio (exilio de los valores asociados a la maternidad y a la infancia), en el ámbito teológico se explicaría de la siguiente manera: alegría por la inmanencia de Dios en el Niño de Belén; tristeza, como signo de la divina trascendencia, no abolida por el acontecimiento de la Encarnación. Nos lo recuerdan algunos villancicos que aluden a que "este Niño ha de morir en la cruz".
A diferencia de la Pascua, en donde la tristeza va unida a la pasión y muerte de Cristo, a su salida de este mundo, y la alegría, al "paso" de este mundo al Padre y al "retorno" a la vida", pero a una vida ultraterrena. Aquí la tristeza es el signo de la inmanencia, y la alegría, de la trascendencia.
No sé por qué, de entre las muchas tentativas históricas de plasmar en el arte esta alegría, me viene ahora a la memoria la beethoveniana recreación de la "Oda a la alegría" de Schiller en el último movimiento de la 9ª Sinfonía ("Freude, schöner Götterfunken, Tochter aus Elysium"), que, indudablemente, es algo más que una exaltación puramente humana, gnóstica...
servido por www-espacioblog-com-analog
sin comentarios
compártelo
14 Diciembre 2010
En el capítulo 24 del libro de los "Números" y al final del oráculo de Balaam aparece el célebre texto "Avanza la estrella de Jacob y sube (o viene) el cetro de Israel". Dejando a un lado la interpretación literal del texto, aparentemente astrológica (sin entrar en el sentido exacto del vocablo, es decir, si la frase ha de entenderse en el contexto de la mentalidad astrológica clásica o no), podemos decir que la "ascensión" de la estrella es el signo de la venida o "ascensión" del poder de Israel, simbolizado en el cetro.
Algunos autores han visto aquí el anuncio de la estrella que siguieron los Magos y que les condujo hasta Belén, cosa bastante plausible, comoquiera que haya de entenderse dicho fenómeno astronómico. Pero no entraremos ahora en el tema.
Tan sólo nos limitaremos a destacar algunos ecos numéricos presentes en Núm 24, 17 a. Calculemos, en primer lugar el valor de cada uno de los vocablos:
"Avanza la estrella de Jacob (47+30+60) y sube el cetro de Israel (49+32+77). O sea, 137+158=295=5x59. Por su parte, 137= (2x68)+1, siendo 68 el valor de "cielos". Y
158= 2x79; como es sabido, 79 es un símbolo de totalidad que aparece en los primeros versículos del "Génesis", pues iguala a la suma de los valores de "dia" (40)+"noche" (39), o de "tarde" (38)+"mañana"(41), o bien de "luz"(27)+"tinieblas"(52).
En cuanto a 59, es el valor numérico de "varón+mujer", pero también el de "no comáis" y "del bien y del mal".
El producto 5x59 (=295) hace aparecer, pues, una dimensión espiritual, algo así como la "serpiente de bronce", símbolo de Cristo, que viene a curar las mordeduras de las serpientes del desierto, símbolo de la tentación y del pecado.
Otras relaciones: "estrella de Jacob" (30+60=90); "cetro de Israel" (32+77=109). Y aquí tenemos una nota curiosa: 90+19=109.
"Avanza estrella" y "de Israel" poseen el mismo valor numérico 47+30=77, el número del equilibrio, la síntesis del "espíritu" (34) y "carne" (43).
"De Jacob" vale 60 y "de Israel" 77; y la suma de ambos, 137, es idéntica a la de la primera parte de la frase que venimos analizando. Por otra parte, 47 es el valor de "Jacob", y 64 el de "Israel". Y la suma de los dos, 111 (=3x37), un número "trinitario" de amplia resonancia.
Otro eco: 47, número de "Jacob", es también el del "Pentagrama celeste" ("iesve", en nuestra transcripción convencional), indisociable de 58, número del "Pentagrama terrestre" ("iesvh") A saber, el nombre de "Jesús" terminado en He, o bien terminado en `Ayin.
servido por www-espacioblog-com-analog
sin comentarios
compártelo