PARA UNA CRÍTICA DEL EVOLUCIONISMO
Interesante artículo sobre algunos puntos débiles de la teoría evolucionista.
http://digilander.libero.it/adveniat/sp/02sp/articulos/27_ar_es.pdf
29 Marzo 2011
Interesante artículo sobre algunos puntos débiles de la teoría evolucionista.
http://digilander.libero.it/adveniat/sp/02sp/articulos/27_ar_es.pdf
23 Diciembre 2010
"Él se hizo niño, infante, para que tú pudieras llegar a ser un hombre perfecto; fue envuelto en pañales para que tú pudieras desenredarte de los lazos de la muerte; estuvo reclinado en un pesebre, para que tú pudieras estar de pie ante el altar; estuvo de la tierra, para que tú estuvieras entre las estrellas; no encontró lugar en la posada, para que tú pudieras tener muchas mansiones en el cielo. Era rico y se hizo pobre a causa tuya, para que su indigencia te enriqueciera a ti. Aquella pobreza es mi riqueza, y la debilidad del Señor es mi fortaleza. Prefirió hacerse pobre, con el fin de ser rico para todos. Las lágrimas de aquel Niño lloroso me lavaron a mí; aquellas lágrimas lavaron mis pecados. Por eso, Señor Jesús, estoy más agradecido a las inclemencias que sufriste por haberme redimido que a tu poder por haberme creado. De nada me hubiera valido el haber sido creado, si no hubiese sido redimido".
San Ambrosio, Comment. In Luc. II, 41.
14 Octubre 2010
-A excepción de las frivolidades de algunos, la mayoría españoles, que hacían chistes o incluso se permitían poner en las listas que la Internet ofrecía de los desaparecidos a gente que les caía gorda, el impacto de los atentados fue tan grande que la exclamación "Dios mío!" se pronunció ese día en todos los idiomas, no sólo de labios de los creyentes, también de los ateos. Y asustó, además, la circunstancia de los pilotos suicidas, cuando se la relacionó con "El Viejo de la Montaña", Hassan al-Sabbah, y sus "asesinos". Un contexto diferente al de los kamikazes (bushido, etc.).
-Referencias astrales: dos o tres días antes del 11-9, a la vista de los ángulos que se formaron, pensé que una crisis económica sería poco para lo que anunciaban los planetas...
-En efecto: en el momento actual estamos bajo la oposición de los planetas Saturno y Plutón, una situación típicamente "esquizofrénica", caracterizada por el conflicto entre el impulso racionalizador global y las fuerzas del "inconsciente" que se resisten a él. Otra ilustración del citado aspecto astral es el conflicto entre Saturno, el planeta de Israel, y Plutón, el planeta de la "justicia inmanente", los cuales se hallan en el tema del estado de Israel, pero en conjunción.
-Intentos de interpretación desde Nostradamus: "rumi", "por Babel a los romanos", los "dioses de Aníbal infernales", sin hablar de "1999, mil neuf (nuevo mil), "cents quatre-vingt dix-neuf", septième mois (ciento noventa y nueve días después del equinoccio de primavera, el principio del año sideral).
-En la revista "Sol negro" ya dije que los acontecimientos anunciados por el eclipse del 11-8-1999 abarcaban unos dos años. No reparé entonces en que el eclipse se formaba en oposición con la Luna del tema astral de E.E.U.U.
-Las "prédicas rencorosas" a las que alude el vidente Juan de Jerusalén y el conflicto entre el Primer Mundo y el Tercero (no todo es explicable desde la explotación por parte del Norte; también está la rémora de la estructura clánica en tantos países, amén de la corrupción de sus gobiernos). Y también alude el vidente al conflicto entre los "hijos de Allah y los hijos de Israel".
-¿De dónde viene la dificultad para resolver la situación en Oriente Medio? No sólo por el "lobby" judío en E.E.U.U. (Israel como "amo" de América y no sólo su amigo?), sino por algo más enigmático: la condición especial de Israel y la respuesta palestina.
-A diferencia de otros conflictos, en éste son los jefes los que quieren la paz, no los pueblos, al menos en su porción más extremista. Siempre acostumbro a decirles a mis alumnos: "Cuando haya guerra en esa zona del planeta, ya podéis rezar como sepáis"
-Textos sobre Israel y los "gentiles" ("En aquellos días, los israelitas serán entre los pueblos como leones en medio de corderos.."/"...una piedra muy pesada para los pueblos"; "un vino de vértigo..").
-Los sufrimientos de los judíos en Auschwitz y en otros campos de exterminio nazis aceleraron el cumplimiento de la Declaración Balfour, por cierto, de 1917, año tan importante por otros conceptos...No basta la visión política, de escaso alcance, para abordar el tema del retorno de los israelíes a Palestina.
-Una hipótesis de trabajo: la historia gira en buena parte en torno a Israel. Israel es una "piedra de escándalo" para los demás pueblos, aunque él haya tropezado a su vez con otra "piedra de escándalo", Cristo, que ha marcado para siempre su historia.
-La diáspora o dispersión, anunciada por Cristo ("Jerusalén, Jerusalén...Mt 23,34 ss).
-Profundizar en las raíces del conflicto: Abraham, padre de Ismael y de Isaac; el primero, hijo de Agar, la esclava; el segundo, hijo de Sara, la libre: Gén 16, 17, 21. Aquí no hay aún conflicto, sino preferencia de Dios por un pueblo...
-El rechazo de Cristo por parte de las autoridades de Israel ha sido ocasión de que el campo de la elección abarque a todos los "gentiles". Pues, como dijo san Pablo, si el rechazo fue una suerte para todos los "goyim", qué suerte será para todo el mundo la conversión de Israel.
-Simetría de Israel y el Islam con respecto a Cristo y al cristianismo: ambos rechazan a Cristo; los israelitas no reconocieron en él al Mesías esperado, los musulmanes, negando su divinidad, pretenden superarlo con la figura de Mahoma.
-Hasta ahora nos hemos referido a los hijos de Ismael, los pueblos árabes; en cuanto al Islam, analizar lo que tiene de "simplificación del judaísmo" y de rechazo del cristianismo (negación de la divinidad de Cristo; Mahoma="Paráclito", entre otros temas), algo especialmente digno de tener en cuenta en la fase terminal de la historia...
-Islam, la "sombra" de Israel, al ser Ismael el hijo de la esclava? No es de extrañar que, llevadas las cosas al extremo, ocurra lo mismo entre los amigos o aliados de Israel y los de Ismael. Osama bin Laden habla de los "cruzados" y designa a los occidentales todos con el apelativo de "cristianos", propiciando y tratando de encender el "choque de civilizaciones"; revancha y venganza por "lo de hace 80 años", cuando no por "lo de 1492"; "Nos serviremos de vuestra democracia para invadiros, y de vuestra tolerancia, para dominaros"/ A diferencia de lo que ocurre en Occidente, que, al hablar del mundo musulmán, distingue entre radicales y moderados, en el ámbito musulmán apenas se establecen diferencias, salvo honrosas excepciones, como Muhammad Sattar, benefactor de todos, incluso de las víctimas de las Torres; o el maestro afgano manipulado y utilizado por el mulá Omar...
-Lo normal es que los jerarcas islámicos pronuncien soflamas incendiarias; episodio del ulema italiano que habló de la inconveniencia de que los escolares contemplasen un "crucifijo del que pende un cadáver; contestación, no de un cardenal o un obispo, sino del filósofo postmoderno Massimo Casciari: "Es el signo fundamental de nuestra cultura".
-Polémica sobre la jerarquía de las culturas, mucho más intensa en otros países que en España (en Italia, por ejemplo, Umberto Eco, Oriana Fallaci, el cardenal Ratzinger, ya antes el cardenal Biffi...). ¿Es imposible una "modernización" del Islam? (Allí no ha habido ninguna "lucha de las investiduras", ni nada semejante). Sorprende la defensa del machismo talibán por parte de la "progresia", cuando ellos deberían alinearse con el feminismo americano; cf. la doble moral, que justifica la opresión en que vive la mujer en el mundo musulmán...; nos recuerda demasiado el pasado próximo: la defensa incondicional de los regímenes comunistas por parte de los "progres", defensa acompañada de su nula voluntad de emigrar a la URSS y demás países del Este.
-¿Qué hacer en semejante situación: el ejemplo nos lo da Juan Pablo II, por el que sienten enorme respeto tanto los palestinos como los israelíes, como se demostró recientemente en su viaje a Tierra Santa. ¿Cuál ha sido la actitud del Papa tras los acontecimientos del 11-S? Esforzarse incansablemente por atenuar los efectos de una guerra como la de Afganistán, a la vez que sigue promoviendo el diálogo entre todas las religiones, especialmente las del tronco semítico, y las jornadas de ayuno y oración conjuntos por la paz del mundo.
-Y termino aludiendo a dos hechos curiosos relacionados con la destrucción de las Torres: el primero, la imagen diabólica que formó el humo en un determinado momento, poco después del impacto del avión contra la segunda Torre (véase http://9news.com/newsroom/13294.html); el segundo, la cruz impresionante que formaron dos vigas y que fue bendecida por un capellán franciscano. Ojalá el segundo venza al primero!
*Notas para una conferencia sobre el 11-S pronunciada el 14 de diciembre de 2001
29 Abril 2010
Leer de vez en cuando la "Dernière mise à jour" ayuda a comprender ciertas cosas.
2 Marzo 2010
Tiempo hacía que, en la "coraza sin fisuras" de mi autoconciencia "gnóstica" se insinuaban grietas, y que las cuadernas de mi "autarquía" crujían bajo los embates de un huracán no previsto por los indicadores de a bordo. Tiempo hacía que quienes me inclinaban a construir la Babel antigua habían sido confundidos. Pero la inercia del "hombre exterior" es muy grande y, quizá por eso, la transformación de mi particular experiencia en destino tardó todavía en objetivarse.
Fue en el verano de 1983, aproximadamente en el momento en que se producía la tercera conjunción exacta de Júpiter y Urano en el signo de Sagitario, cuando me vino a la mente el imperativo de invitar a algunas personas con las que me unían notables afinidades espirituales e intelectuales y en las que sospechaba o anticipaba experiencias similares a las mías, a recorrer juntos el camino que va desde los optimismos injustificados y los cálculos quiméricos de una cierta gnosis, a las certidumbres, las esperanzas y las realizaciones del "hombre interior".
Algunas de estas personas invitaron a su vez a otras, cosa que, en principio, yo no había previsto, y así comenzó nuestra andadura. Dada la índole de nuestras reuniones, que se plantearon desde el principio como abiertas a todos, pasaron por ellas gentes de todo tipo: aficionados a la parapsicología, testigos de Jehová, protestantes, teósofos blavatskyanos, baileyanos, krishnamurtianos y gurdjieffianos, "gnósticos" de la última hornada, filósofos interesados por los problemas del lenguaje y la crisis de la modernidad, científicos típicos y atípicos, "progres" a secas, "integristas", curiosos, "espías"...
Hay que decir que el núcleo del grupo lo formaban personas que, de una manera u otra, habían tenido que ver con el esoterismo, al que se habían acercado tras explorar los límites y las contradicciones de la razón moderna. Y en bastantes de ellos se percibía, junto a la urgencia por salir de un cierto encastillamiento gnóstico, el ansia de una vivencia espiritual más profunda.
No resulta fácil explicar el desarrollo y la "metodología" de nuestras sesiones a quien no ha asistido a ellas. En cualquier caso, procuramos desde el principio no perdernos en prolijidades de procedimiento, que, evidentemente, hubieran agostado el germen que allí se manifestaba. Tan sólo se propusieron, y fueron aceptadas, dos cosas: que iniciásemos las sesiones con una oración (el comienzo del Salmo 68:"Resurja Dios y se desvanezcan sus enemigos...", al que más tarde se agregó el texto de Efesios 3,14-19, en donde se habla de la "cruz cósmica" y del fortalecimiento del "hombre interior") y que, entre cada reunión y la siguiente, dejásemos un intervalo de 28 días : una inspiración súbita cuyo significado espiritual confirmamos después: 28 es, entre otras cosas, el "triangular" de 7, un número de singular relevancia en la Escritura y en la liturgia cristiana; por lo demás, apenas es necesario subrayar la importancia de los "triangulares" en la numerología.
Nuestros encuentros no se plantearon a la manera de un simple "diálogo amistoso", un "debate" o una "mesa redonda". Eran vividos como un "acontecimiento" irrepetible en el que, a la vez que se dialogaba sobre un tema o una cuestión, se mantenía una actitud de "escucha" que buscaba una "ruptura de nivel", favorecida, sin duda, por la invocación inicial.
Era algo difícil de comprender para quienes esporádicamente se asomaban a nuestras reuniones o para aquellos que se limitaban a expresar su opinión sobre las cuestiones que allí surgían. Al fin y al cabo, se trataba de un arduo aprendizaje del equilibrio entre las exigencias de la razón gnóstica y la ductilidad a las sugerencias del "otro nivel". De ahí la singularidad de cada sesión y la imposibilidad de anticipar el desarrollo de los temas propuestos.
Y, dado que se trataba de ser fortalecido en el "hombre interior" más allá de los esfuerzos y métodos gnósticos habituales, no cabía la presencia de un "gurú" o figura semejante al frente de la "asamblea". Desde el principio nos opusimos a la creación de cualquier "comité directivo" o "consejo de ancianos", pues , a nuestro entender, hubiese establecido una "jerarquía" poco adecuada para lo que llevábamos entre manos (todo esto lo hemos sabido después: entonces obrábamos intuitivamente). Era necesario dejar los propios "títulos" y "credenciales" y ponerse, como uno más, a la escucha de otro Maestro.
Ello no significaba que, en un plano relativo, no fuese oportuno reconocer las diferencias de "nivel evolutivo" entre los asistentes, sobre todo en la medida en que, recorriendo "octavas" diferentes, vibrasen, sin embargo, en la misma "nota". Y si allí había en potencia "fuertes" y "débiles" en la fe, tal clasificación no necesariamente habría de conectarse en el futuro con la diferencia de "nivel" ahora constatada, que, por lo demás, convenía olvidar en presencia del Espíritu a cuya escucha permanecíamos.
De todos modos, era lógico que hubiera resistencias en este sentido y que surgiesen tensiones entre quienes juzgaban suficientemente agotados los frutos del "árbol de la ciencia" y quienes, por así decirlo, tenían prisa por alimentarse del "árbol de la vida". Tensiones que resultaron, en general, creadoras, y que nos ayudaron a definir la índole de la polaridad "pístis-gnosis" y su verdadero alcance.
He dicho antes que el núcleo del grupo lo formaban personas cuyos intereses intelectuales y espirituales habían tenido que ver con la búsqueda esotérica. Por eso, situarnos ante el nuevo horizonte requería previamente una recapitulación de lo logrado hasta entonces y una utilización de los conocimientos adquiridos para señalar, en la medida de lo posible, las coordenadas desde las que nos abríamos a la nueva experiencia.
En tal sentido, el saber astrológico, con el que algunos de nosotros estábamos familiarizados, se revelaba un instrumento precioso y una brújula indispensable para orientarnos hacia los umbrales del "nuevo mundo".
Evidentemente, no me refiero a la astrología determinista, que establece conexiones unívocas entre símbolos astrales y "hechos" y cuyo valor, por lo demás, quedó para siempre definido en el célebre adagio "Astra inclinant, non necessitant" ("Las estrellas inclinan, pero no obligan") que, como es natural, implica este otro: "Sapiens dominabitur astris" ("El sabio dominará a sus astros").
Más bien quiero aludir a una concepción del saber astrológico que valora al máximo los símbolos, reconoce su inagotable riqueza ontológica y trata de extraer de ellos pautas idóneas para la autocomprensión del hombre. Entendido así, el saber en cuestión nos suministra los fundamentos para una psicología de altos vuelos y para una antropología que, más allá de las reducciones modernas, tiende a reconstruir el puente entre hombre y cosmos.
No voy a entrar ahora en cuestiones de detalle. Baste decir que nuestras sesiones comenzaban siempre con una serie de consideraciones sobre el momento astral y su interpretación. Tomábamos como punto de referencia el tema radical, es decir, el de la fundación del grupo, y procurábamos describir e interiorizar las energías en juego, para así orientar el espacio y cualificar el tiempo. De esta manera se promovía la autoconciencia el grupo, que así se preparaba, en lo posible, para la ansiada "ruptura de nivel", que, indudablemente, no estaba en nuestra mano provocar, pero que no por ello iba a hacer tabla rasa de nuestras características personales y grupales, según el conocido adagio "Gratia non destruit naturam, sed eam perficit":"La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona".
He de añadir que el análisis astrológico solía ir acompañado de la exposición de algunos aspectos de la simbólica del Yi-King y de la Qabalah. Por otra parte, la perspectiva numerológica era aplicada al ritmo de las reuniones, buscando en el ordinal de cada sesión el contenido simbólico que nos permitiera enriquecer nuestra autocomprensión. Se trataba, en definitiva, de preparar al máximo las "aguas" sobre las que se cernía el Espíritu, la "materia" de nuestra peculiar "obra alquímica".
Ni que decir tiene que el saber astrológico, por su misma naturaleza y tal como lo entendíamos más arriba, nos sitúa en el umbral de una visión litúrgica del cosmos. Esto lo han sabido siempre los teóricos más relevantes de la liturgia cristiana: no en vano las grandes fiestas cristianas han sido colocadas en el calendario según criterios de "afinidad" con el momento cósmico correspondiente o, en todo caso, con celebraciones iniciáticas inmemoriales, una continuidad que, por lo demás, no excluye la diferencia.
Sin entrar en consideraciones más precisas, es fácil ver la correlación entre el "movimiento" por el que Cristo "desciende" del "Cielo" y "asciende" a él, y las dos fases, "involutiva" y "evolutiva" del ciclo anual. E idéntico simbolismo cabe aplicar al ciclo diario, cuya mitad "descendente" va desde el mediodía a la medianoche y cuya mitad "ascendente" se extiende desde la medianoche al mediodía.
Pues bien, nuestras sesiones trataban de "activar" dichas "afinidades" y, de esta manera, procuraban sintonizar desde la perspectiva astrológica con el momento litúrgico. Es curioso constatar que el grupo estaba fuertemente marcado por el Sagitario, el signo solar en que da comienzo el año litúrgico cristiano y el último signo antes del "descenso" del "espíritu" a las profundidades de la "materia", o, en otro orden de cosas, la encarnación del Redentor; un signo, pues, de "espera" y de "Adviento": ¿una insinuación de los matices específicos de nuestra misión?. De ahí nuestro acercamiento a los textos litúrgicos del "kairós" como a algo que, sin destruir las "influencias" cósmicas, las trasciende.
Bien es verdad que el aprender a interiorizar dichos textos no era cosa de un día, tan marcados estamos por los cálculos y la impronta del "hombre exterior". No teníamos en modo alguno la capacidad de una A.K. Emmerich para vibrar al unísono con esa "temporalidad" litúrgica. Pero éramos conscientes de la necesidad de contemplar los mencionados textos como la atmósfera natural en la que, más allá de los símbolos astrológicos, se desarrolla el "ciclo" del Espíritu.
No obstante, sabíamos que los textos, al igual que los símbolos astrales, exigían ser interiorizados y describían, a un nivel radical, el estado espiritual del grupo, a la vez que nos proporcionaban "pistas" para superar nuestras oscuridades y contradicciones.
Al principio, la mayor parte del tiempo se utilizaba en "cuestiones de orientación" como las ya expuestas. Más tarde decidimos incorporar temas que fuesen de interés común a la hora de recorrer el nuevo camino. En general, la elección de tales temas se dejaba a la espontaneidad de uno o varios miembros del grupo, quienes se encargaban de preparar las distintas "ponencias".
Ya desde el principio se vio la conveniencia de mantener durante el diálogo una concentración meditativa tan intensa como fuese posible y en la que se dejaba a cada uno absoluta libertad (métodos como el del hesicasmo eran aquí especialmente indicados). Pero, dado el carácter abierto de las sesiones, no todos adoptaban esa actitud, con el consiguiente desajuste entre quienes veían las reuniones como un "acontecimiento" y quienes las consideraban simplemente como un "debate". No obstante, dominaban claramente los primeros, y ellos eran los que creaban la atmósfera que otorgó a las reuniones su peculiar carácter.
¿Cuál es ese carácter? ¿Hemos construído algo así como una "egrégora", como dirían los ocultistas?. No lo parece, si por tal se entiende un ser colectivo en el que lo definitorio sería el enfoque de una serie de voluntades hacia un objetivo común. En efecto, en un colectivo semejante el "principio animador" no es otro que la síntesis de las voluntades, en tanto que, en el caso presente, lo que nos convocó se distinguía claramente de nosotros y en modo alguno podíamos agotarlo, siendo a la vez lo que nos "animaba" a todos en la medida en que nos abríamos a su llamada y se producía la anhelada "ruptura de nivel".
Inicialmente centrados por la búsqueda esotérica, ¿hemos recibido una particular "impronta" cristiana, algo que tiene su origen en la efusión del Espíritu a partir de una actitud orante y meditativa? Todos los indicios parecen apuntar en esa dirección.
¿Cuál es nuestra peculiar misión y nuestro "carisma"? Si hemos de examinar las capacidades que en el grupo se manifestaron (una especie de "discernimiento" colectivo, no siempre formulable en conceptos claros, una notable facilidad para superar tensiones y para dialogar con personas de ideas muy diferentes, una apertura impensable en un principio, una atmósfera extrañamente pacificadora...), nos sentiríamos inclinados a decir que nuestra vía es "sui generis" y que nuestra tarea parece ser, por encima de todo, la de contribuir a clarificar e intensificar el diálogo fe-gnosis, a fin de que el eventual encuentro sea lo más fructífero posible. Y lo será en la medida en que el cristiano, más allá de toda renuncia a comprender, haga suyo el "fides quaerens intellectum"; y que el "gnóstico" tenga como norte de su existencia un "intellectus quaerens fidem" que, lejos de rebajar los valores intelectuales, evite los amargos frutos de la "hybris" autárquica.
20 Enero 2010
http://revistas.um.es/daimon/article/viewFile/13081/12621
19 Septiembre 2009
"Pues se dijeron a sí mismos, discurriendo no rectamente: Corta y triste es nuestra vida, y no hay remedio cuando llega el fin del hombre, ni se sabe que nadie haya escapado del hades.
De improviso hemos sido engendrados, y después de esto seremos como si no hubiéramos sido; porque humo es la respiración de nuestras narices, y el pensamiento una centella del latido de nuestro corazón.
Extinguido éste, el cuerpo se vuelve ceniza y el espíritu se disipa como tenue aire.
Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie tendrá memoria de nuestras obras; y pasará nuestra vida como rastro de nube, y se disipará como niebla acosada por los rayos del sol y recargada por su calor.
Pues el paso de una sombra es nuestra vida, y sin retorno es nuestro fin, porque se pone el sello y no hay quien vuelva.
Venid, pues, y gocemos de los bienes presentes. Disfrutemos de lo creado ardorosamente como en la juventud.
Hartémonos de generosos vinos y de perfumes, y no se nos escape ninguna flor primaveral.
Coronémonos de capullos de rosas antes de que se marchiten; no haya prado que no huelle nuestra voluptuosidad.
Ninguno de nosotros falte a nuestras orgías, quede por doquier rastro de nuestras liviandades, porque ésta es nuestra porción y nuestra suerte.
Oprimamos al justo desvalido, no perdonemos a la viuda ni respetemos las canas añosas del anciano.
Sea nuestra fuerza norma de la justicia, pues la debilidad bien se ve que no sirve para nada.
Pongamos garlitos al justo, que nos fastidia y se opone a nuestro modo de obrar, pues nos echa en cara las infracciones de la Ley y nos reprocha las faltas de nuestra educación.
Pretende tener la ciencia de Dios y llamarse hijo del Señor.
Es censor de nuestra conducta; hasta el verle nos es insoportable.
Porque su vida en nada se parece a la de los otros, y sus sendas son extrañas.
Nos tiene por escorias, y se aparta de nuestras sendas como de impurezas; proclama dichosas las postrimerías de los justos y se gloría de tener a Dios por padre.
Veremos si sus palabras son verdaderas, y probaremos cuál es su salida.
Porque si el justo es hijo de Dios, Él lo acogerá y le librará de las manos de sus enemigos.
Probémosle con ultrajes y tormentos, y veamos su moderación, y probemos su paciencia.
Condenémosle a muerte afrentosa, pues, según sus palabras, hay quien vele por él.
Estos son sus pensamientos, pero se equivocan, porque los ciega su maldad.
Y desconocen los secretos de Dios, y no esperan la recompensa de santidad ni estiman el galardón de las almas irreprochables.
Porque Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su naturaleza.
Mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y el tormento no las alcanzará.
A los ojos de los necios parecen haber muerto, y su partida es reputada por desdicha.
Su salida de entre nosotros, por aniquilamiento, pero están en paz.
Pues aunque a los ojos de los hombres fueran atormentados, su esperanza está llena de inmortalidad.
Después de un ligero castigo serán colmados de beneficios, porque Dios los probó y los halló dignos de sí.
Como el oro en el crisol los probó, y le fueron aceptos como sacrificio de holocausto.
Al tiempo de ser visitados brillarán y se propagarán como centellas en cañaveral.
Juzgarán a las naciones y dominarán sobre los pueblos, y su Señor reinará por los siglos.
Los que confían en Él conocerán la verdad, y los fieles a su amor permanecerán con Él, porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Pero los impíos, conforme a sus pensamientos, tendrán su castigo, pues despreciaron al justo y se apartaron del Señor.
Porque desdichado el que desprecia la sabiduría y la disciplina; su esperanza es vana, sus afanes estériles, e inútiles sus obras".
* Sabiduría 2.3, 1-11, "Sagrada Biblia", versión de Nácar-Colunga, Madrid, 1966, B.A.C.
16 Julio 2009
¿Por qué hablar de la Virgen hoy?
En primer lugar, porque sigue siendo un contenido fundamental de la fe cristiana y católica. Es verdad que durante los primeros años del Concilio Vaticano II algunos Padres conciliares y teólogos prefirieron no hablar mucho de ella, a fin de facilitar el diálogo ecuménico. Actitud que, con retraso, repercutió en la praxis pastoral. Con todo, a raíz de la proclamación de María como Madre de la Iglesia por Pablo VI, las aguas empezaron a volver a su cauce.
En segundo término, porque el proceso de emancipación de la mujer hace que se plantee con fuerza una reflexión sobre los arquetipos femeninos que influyen en semejante toma de conciencia. Si, hasta la época moderna, la existencia de la mujer tiende a identificarse preferentemente con el arquetipo maternal, a partir de ella aparecen otros dos: el de la feminidad entendida como autoconciencia separada y "cerebral", y el de la feminidad como pura espontaneidad sensible y "sensual", también separada y autosuficiente. Se comprende la importancia de la figura de María a la hora de superar tales arquetipos más allá de la experiencia moderna de los mismos. No es de extrañar que algunas mentes avisadas como la de C.G. Jung se percatasen de la importancia de la proclamación por Pío XII del dogma de la Asunción en 1950.
La tercera razón es más personal, aunque ande estrechamente imbricada con las otras dos: intenta describir las distintas etapas de mi experiencia religiosa y cristiana de la Virgen.
¿Qué hubo, en su opinión, tras la postergación de María en la primera fase del Vaticano II?
Aunque, en algunos casos, hubiese un deseo legítimo de reivindicar la figura de Cristo frente a los excesos de una cierta mentalidad "marianista" y sentimentaloide, supuestamente generada o intensificada, sobre todo, a raíz de las apariciones de la Virgen y que contribuía a desplazar la visión teocéntrica y cristocéntrica de la Doctrina, a mi entender se trataba, ante todo, de una falta de comprensión de la figura de María y de su relevancia para la actual etapa de la historia de la salvación. De manera que, en lugar de extraer todas las consecuencias de las apariciones marianas de los dos últimos siglos en la experiencia global de la Iglesia, se perdió a veces un tiempo precioso en disquisiciones que después se revelaron un tanto estériles. Afortunadamente, la proclamación por Pablo VI de María como Madre de la Iglesia ayudó a reiniciar el proceso de integración del papel de María en la experiencia católica.
¿Cuáles fueron las causas profundas de esa falta de comprensión de la figura de María?
Sin entrar en las motivaciones de tal Padre conciliar o tal teólogo, cuestión harto compleja, parece indudable que detrás de esa falta de comprensión hubo influencias generales de diverso tipo. Por un lado está la mentalidad materialista y cientifista, una mentalidad que, por extraño que parezca, también estaba presente en determinados ámbitos eclesiales y que se resistió desde el principio a admitir fenómenos que, como las apariciones, desbordaban el estrecho marco de su visión. En el extremo opuesto nos encontramos con ideologías más o menos gnósticas, que, menospreciando la realidad de la fe, pugnaban por introducir entre los creyentes una concepción psicologizante de la religión, que niega a ésta el acceso a la realidad más profunda, sólo accesible al "conocimiento".
Sin hablar de influencias de otro nivel, las de quienes temieron ver frustrados sus planes ante el empuje de la fe y de la religiosidad surgidas con ocasión de las apariciones. (Continuará)
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