Categoría: filosofía
27 Febrero 2012
Cualquier persona lúcida queda hoy a menudo impresionada por la "atmósfera" particularmente terrorífica que nos rodea y que nos transmiten los medios de comunicación. Un terror que, al mismo tiempo, ejerce una fascinación paralizante sobre la sociedad. Varias pistas se nos ofrecen para pensar el fenómeno:
1) Considerar dicha impresión como una forma de "angustia" filosófica ante la nada al modo heideggeriano o sartriano y que encontró un agudo análisis en la "estructura absoluta" de Raymond Abellio.
2) El terror y la fascinación morbosa que lo acompaña rebasan la "angustia" en cuestión y son como la inversión del temor y la fascinación distintivos de lo sagrado.
3) ¿Estaríamos viviendo quizá una especie "apocalipsis negativo", el inverso de la "revelación del misterio de la historia"?
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21 Enero 2012
10) En nuestro sistema son 27 los números a considerar ,tantos como las letras del alefato, aunque de por sí la serie numérica sea sin límite y pueda estructurarse de distintas maneras, especialmente desde los primos.
11) La trascendencia y el uno, conceptos asociados a casi todas las religiones y filosofías, excepto en la Biblia, en la que el uno aparece junto al tres, de manera que son tres las hipóstasis en que se despliega la unidad.
12) ¿De qué tipo es la jerarquía de los números? Si hablamos de la cuantitativa, es claro que a mayor número, mayor jerarquía. Si, por el contrario, nos referimos a la cualitativa, el vértice lo ocupará la unidad, mientras que los demás números ocuparán un escalón inversamente proporcional a su magnitud cuantitativa. Y así el número 125 será mucho más elevado que el 250.
13) En cuanto a los números primos, reflejos directos de la unidad, se situarán en la jerarquía cualitativa y cuantitativa en un lugar aparte. De acuerdo con su condición de reflejo.
14) La jerarquía cualitativa nos ayuda a entender el trascendental de lo bello y su campo, que desciende de lo simple a lo complejo y asciende en sentido inverso. Todo ello en el plano de la razón "natural". ¿Y en el de la razón "iluminada por la fe"? Hay que suponer que lo mismo, pero al tratarse de una elevación al orden sobrenatural o "divino", semejante orden únicamente puede ser comprendido desde el nivel más alto de la analogía.
15) ¿Para qué sirve la jerarquía numérica de lo bello? Para clasificar los distintos entes designados por números y letras, cuya jerarquía se entenderá de diferente manera según se trate del mundo "natural" o del "sobrenatural".
16) Aquí hay que distinguir también entre el unum, el verum el pulchrum y el bonum "naturales", de un lado, en los que se aplica bien el principio jerárquico, y sus contrapartidas "sobrenaturales". ¿Vale entonces el principio jerárquico en este último plano?
17) Evidentemente, dicha jerarquía se establecerá en función del mayor o menor acercamiento a Dios revelado en Cristo. ¿Cómo establecerla y en virtud de qué operación?
18) Puesto que el "princeps analogatum" es el nombre de Jesús, habrá que calcular su valor numérico (58 ó 47, según hablemos de su aspecto "terreno" o de su aspecto "celeste": "iesvh" o "iesve", en transcripción convencional). Luego se comparará con el nombre de la realidad en cuestión.
19) Por lo demás, el nombre de Jesús es indisociable de los nombres divinos "ieve" y "aleiM" y de lo que Bardet llama el quantum divino (13, valor de "al", "es decir, "El", así como de "ajd", "uno" y "aebe", "amor") y sus múltiplos más próximos 39 (=3x13) y 52 (4x13).
20) Relaciones entre 47 y 13 [(3x13)+8]/ Entre 47 y 26 (26+21=47)/Entre 47 y 39 (39+8=47)/Entre 47 y 52 (47+5=52)/Entre 58 y 13 [(4x13)+6=58)]/Entre 58 y 26 [(26x2)+6]/Entre 58 y 52 (52+6=58). ¿Es posible referir cualquier número a los sumandos 13, 26, 39, 52, 47 y 58?
(Continuará)
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26 Agosto 2011
-En "Consideraciones sobre la historia actual", el psicólogo Jung trata de explicar el surgimiento de un fenómeno tan irracional como el nazismo a través de una irrupción incontrolada del arquetipo guerrero de "Wotan" en el inconsciente colectivo de una nación en la que, teóricamente, el nivel cultural parecía hacerla casi imposible.
-¿Cómo explicar la irracionalidad del "zapaterismo" en un país relativamente tranquilo y poco propicio a un fenómeno de este tipo, dada la proximidad de la guerra civil de 1936-39? ¿Quizá porque los fantasmas del pasado no estaban bien enterrados? ¿O más bien por la tendencia a "jugar con fuego" propia de sociedades de "progres" y "nuevos ricos" que viven fuera de la realidad y gustan de las películas de riesgo?
-Las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2011 han servido para poner de manifiesto cómo se agita el "pozo de las serpientes" cuando la existencia se abre a la trascendente belleza y verdad del Origen. Reiteradas veces he aludido a la sentencia de Marthe Robin según la cual buena parte de las "personas" que habitan el mundo actual no se comportan como tales. En semejante sociedad no es de extrañar que lo que, a ojos vistas, se presenta como un prometedor proyecto personalizador en jóvenes existencias despierte la furia de aquellos que pugnan por envilecerlo, destruirlo o disiparlo.
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24 Julio 2011
"En la eternidad, es decir, en la vida eterna, el hombre (y también el ángel) ha de participar del ser y de la actividad tripersonales de Dios de una manera tan alta que todo pecado le resulte imposible. Y así, en la eternidad, el hombre experimenta el máximo despliegue de su vida personal, pues se encuentra incluido en el ser y en la actividad de las personas divinas. En la muerte eterna, en cambio, el hombre experimenta su propia negación del Dios Trino, su negación de la vida divina, que es la vida personal más elevada. Así, pues, en la muerte eterna el hombre niega su propio ser personal, pues pone la nada en lugar de Dios; con ello se niega a sí mismo la más íntima y propia actualización de su esencia: el obrar como persona.
Nadie ha expresado esto con mayor exactitud que aquel filósofo que, en su terrible odio contra Dios, gritaba:
"Prefiero que no haya Dios, prefiero hacerme mi destino a mí mismo, prefiero ser loco, prefiero ser yo mismo Dios".
Pero el propio Nietzsche describe el resultado de esta existencia sin Dios con las siguientes palabras:
"Nada de lo que yo amaba vive ya; ¿cómo podría amarme a mí mismo todavía?
Vivir a mi capricho o no vivir: esto es lo que yo quiero, esto es lo que quiere también el más santo. Pero, ¡ay!, ¿cómo habría ya en esto un placer para mí?
¿Hay todavía para mí un fin? ¿Un puerto adonde se dirija mi vela?
¿Un buen viento? ¡Ay!, sólo aquél que sabe dónde va sabe también cuál es el buen viento, el viento favorable.
¿Qué me ha quedado? Un corazón fatigado e impudente, una voluntad inestable, alas capaces para aletear y el espinazo roto.
Esta busca de mi morada, ¡oh Zaratustra!, tú lo sabes!, esta busca ha sido para mí prueba cruel; ella me devora.
¿Dónde está mi morada? Ella es la que yo busco, la que yo he buscado, la que no he encontrado. ¡Oh eterno por doquiera, oh eterno en ninguna parte, oh eterno... en vano".
Esto es el grito desesperado de un hombre que contempla su ser personal amenazado en lo más íntimo, porque ya no es capaz de amar nada, ni siquiera a sí mismo; que busca su morada sin encontrarla, no conoce su fin, y sólo tiene ante sus ojos un eterno...en vano".
* Kahles, Wilhelm, "La muerte como fuente de vida en la historia", en: "Muerte y vida. Las ultimidades", Madrid, 1962, Guadarrama, 117-119.
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26 Mayo 2011
-Es un hecho fundamental que "los astros inclinan", en el sentido de que el cuerpo muestra hacia ellos una gran pasividad. Y, evidentemente, en virtud de su unión con el cuerpo, el espíritu puede ser influido indirectamente por éste.
-Conforme se acerca el "fin de los tiempos", la necesidad de decidir deviene cada vez más apremiante, de manera que la opción definitiva separa de un modo siempre más claro a los extremos del bien y del mal.
-¿Por cuál de ellos optará la humanidad? Resultan iluminadoras al respecto las palabras de Cristo: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe sobre la tierra?" No parece que haya dificultad para interpretarla: Cristo afirma que su venida coincidirá con la "gran apostasía". De lo único que podemos dudar es de la mayor o menor extensión de la misma.
-Eso quiere decir que el género humano, falto de fe, se inclinará masivamente en la dirección marcada por los astros, ya sea "armónica" o "inarmónica".
-Ahora bien, al faltar la fe, incluso las inclinaciones armónicas del cuerpo redundarán en perjuicio del espíritu.
-Por tanto, el criterio para la interpretación de un tema astral es atenerse a lo puramente material, eso sí orientado preferentemente hacia el mal moral.
-Las palabras de Cristo no parecen dejar muchos resquicios para una interpretación optimista de la época terminal que estamos viviendo.
-No obstante, la frase en cuestión abre la posibilidad de que, a pesar de todo, quede alguna fe sobre la tierra. Lo que significa que la interpretación astrológica no tiene por qué ser irremediablemente negativa como para excluir toda esperanza. Y es que la gracia de Cristo está ahí para ser otorgada a quien con sinceridad se haga consciente de su situación casi desesperada y solicite el auxilio que viene de lo Alto.
-Fuera de esta actitud carece, pues, de sentido interpretar un tema astral en sentido positivo y "optimista".
-Es verdad que en todas las épocas la hermenéutica astral hubo de contar con la situación del hombre "caído y redimido". Sin embargo, al aproximarse el "fin de los tiempos", la opción definitiva se hace apremiante. Y así cobran máxima actualidad aquellas palabras del Salmo: "El auxilio me viene del Señor..."
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3 Mayo 2011
I. ORIGEN, EXTRAVÍO Y RESURGIR DE LA ESPERANZA (historia).
1) Términos (griego: "elpis"; hebreo: "miqwa", "tiqwa", nominales derivados del verbo "qwh"): reflejan el contraste en sus respectivas concepciones del tiempo. Esquemas humanos, objetivos inmanentes, frente a una actitud inquebrantable que espera y confía en Yahvé.
2) Israel: poco interés por el cosmos; sí por la historia como camino hacia la justicia escatológica en la tierra que mana leche y miel.
3) Jesús de Nazareth: inminencia del Reino: "los ciegos ven.../Chesterton: el cristianismo aporta la esperanza.
4) Elaboración teológica: S.Agustín (3 personas divinas, 3 potencias, 3 virtudes teologales; "La Ciudad de Dios")/ Sto.Tomás de Aquino: medio, objeto, apetitiva (1ª del irascible, junto desesperanza, temor, audacia e ira), anterior a la fe en el propósito, no en el ser; esperanza y temor conducen a caridad; anterior a caridad por generación, no por perfección. En el Medievo se sabe lo que es la esperanza.
5) La modernidad y el naufragio de la esperanza, no al principio (en Descartes, un cierto equilibrio). Después y como ya señalaron Adorno y Horkheimer, Kant y la Ilustración: futuro de progreso, no 4ª bienaventuranza. La revolución "uraniana", individualista o burguesa.
6) Siglo XIX: Neptuno y secularización del Reino; XX: Dejando a un lado la figura de Husserl, que quiere corregir la deriva cartesiana y moderna y otros autores que veremos a continuación, este siglo señala el "nadir" de la esperanza tras las dos Guerras mundiales: existencialismo "plutoniano", pesimista y desesperacionista, como han señalado Laín y Bloch, entre otros.
7) La figura de E.Bloch: cultura no es igual a ideología; "reencantamiento"; Logros: crítica al positivismo, nihilismo, relativismo, neopositivismo de Wittgenstein; proyecto ontológico en la línea de Heidegger y Jaspers, superando su pesimismo a partir de Bergson y Nietzsche; razón utópica, dialéctica y teleológica, distanciamiento del marxismo; revelación del "núcleo del ser":presente y "novum", "Was", "Alles".Insuficiencias: la realidad como principio material finalizado a priori (Hegel); Gómez-Heras y Ureña, entre otros, han subrayado que el "novum" blochiano es un trascender sin trascendencia, fruto del esfuerzo humano sin más; de ahí que el problema de la muerte no quede bien resuelto; "docta spes": realismo de la esperanza, confianza, no seguridad. Y aquí tienen mucho que decir Marcel ("crédito"), Mounier (condición ontológica), Laín ("naturalmente a lo sobrenatural"), Rahner ("futuro absoluto"), Moltmann (solo la esperanza es realista) y Pannenberg (más allá de la "Heimat" blochiana, el "novum" ha de ser gracia).
8) Por lo demás, en Bloch como en otros autores la esperanza es inseparable de la felicidad y de la religión, lo que postula, en último extremo, la necesidad de una trascendencia propiamente dicha, no como la de Bloch, de un Dios trascendente como soporte de la esperanza personal y universal.
II.LA SITUACIÓN ACTUAL: LA ESPERANZA ECLIPSADA.
1) Del conflicto horizontal Este-Oeste al vertical Israel-Ismael. Amenaza nuclear grande y pequeña (Jaspers, Abellio...)
2) Tras USA-URSS y USA-China, "Cruzados"-Islam/No se explica por amistad Israel-USA/Islam medieval bruscamente accedido al siglo XX/Del conflicto interior a la cristiandad a la guerra global (revival de las guerras con el Islam; el iraní apela al "Mahdi"; ¿mi siervo Nabucodonosor? En cualquier caso, algo así como la "sombra" del cristianismo)/¿Exterminio de los guerreros"(Abellio) o 2ª bienaventuranza?
3) Globalidad y "unidad de las naciones"("fin de los tiempos de las naciones"): un tema complejo en el que convendría insistir.
4) En esta hora de la decepción y desesperanza, subyace al conflicto la pleamar del nihilismo; el impacto masivo de la "muerte de Dios" y el desgarramiento de la condición humana llegan a su paroxismo ("Et propter vitam vivendi perdere causas"-decía el clásico): hombre-naturaleza, yo-prójimo, varón-mujer y demás calamidades anunciadas ya en el "Génesis".
III.RETORNO A LAS RAÍCES Y COMPROMISO CON LA ESPERANZA.
1) No podemos quedarnos en un progresismo filisteo (Bloch) y anticristiano; hemos de volver a nuestras raíces: Israel y Grecia, la fe y la razón unidas y no separadas como en la modernidad: así contribuiremos a que se cumpla el Salmo 9 y la 4ª bienaventuranza.
2) Por tanto, raíces judías (elección, alianza y promesa) y cristianas (Reino de Dios, presencia del Resucitado que todo lo hace nuevo, como dice el Apocalipsis)/Recuperación del ésjaton universal (Parusía, resurrección, transfiguración del cosmos) y particular ("novísimos"), eso sí en un lenguaje adaptado a la nueva tesitura histórica.
3) Motivación para la vida, que ha de ser un santo viaje, en el que hay mucho que hacer: cumplir con los mandamientos de la Ley de Dios y practicar las bienaventuranzas. Por lo demás, no debemos hacernos falsas ilusiones: mientras estemos en este mundo trigo y cizaña andarán entremezclados. No milenarismo, (ni siquiera mitigado), como no sea espiritual (del capítulo 20 del Apocalipsis queda mucho por estudiar). Dejemos de lado sus corrupciones secularizadas y antiutópicas: Tercer Reich, "paraíso comunista" o diferentes formas de utopía científica.
IV. OTEANDO EL FUTURO
Previsión y profecía y el binomio razón-fe; explicar la expresión "signos de los tiempos": algunos signos que indican que la meta no está lejos. Volviendo a S.Agustín, lo que nos va en la esperanza es nuestra memoria e identidad. (Jerusalén será hollada...tiempo de los gentiles o naciones y globalidad/ San Malaquías: "De gloria olivae", conversión de Israel, "Axis in medietate"; esperanza ecuménica en los últimos Papas: "Un solo rebaño...; predicación del Evangelio; enfriamiento de la caridad; Holzhauser y la 6ª Iglesia.
*Conferencia pronunciada el 11 de marzo de 2006
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30 Marzo 2011
Pensar la realidad de España más allá de la dualidad o, mejor, el dualismo que la habita ha sido un esfuerzo recurrente, sobre todo a partir del periodo 1936-39. En los últimos años, semejante labor, casi siempre difícil, se ha vuelto titánica, de manera que la identificación de los polos en presencia exige una enorme dosis no ya de objetividad, sino también de humildad. Es verdad que, en ocasiones, a la humildad hay de añadir "el temor y el temblor": allí donde pensar no puede ser otra cosa que exorcizar.
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22 Marzo 2011
-Según la concepción tomista, la existencia va unida a la individuación y ésta a la materia, excepto en el caso de las jerarquías angélicas, a propósito de las cuales solo se puede hablar de especies, no de individuos.
-De cualquier manera, la existencia, esté referida a la especie o al individuo, es distinta de la esencia, salvo en el caso de Dios, cuya esencia consiste en existir. Y es que cada ente participa del ser a su modo; por eso está compuesto de potencia y acto. A diferencia del Ser Supremo o del Ser Mismo, que ya es todo lo que podría ser y, por consiguiente, carece de potencialidad para ser otra cosa que lo que es, los entes se hallan deficitarios de ser, y su esencia, ya se componga de tales o cuales "notas", es un poder-ser jamás colmado. Es decir, tantas esencias hay como posibilidades-de-ser nunca realizadas.
-Ahora bien, el Ser Supremo ha creado todas esas posibilidades, no para complacerse en su frustración, sino para que le busquen a Él, el único Acto y le reconozcan como tal. Eso sí, sin la divina Revelación, nunca hubiéramos sabido que el anhelo del Acto Puro, pasivo en todos los entes, activo en los racionales, puede ser colmado por Dios y lo será si los entes se muestran dispuestos a recibir la gracia ("Fecisti nos Domine ad Te, et inquietum est cor nostrum donec requiescat in Te", decía san Agustín expresando con precisión aquel anhelo).
-La esencia se compone de "notas", que pueden expresarse mediante diversos lenguajes, entre ellos el astrológico. Así, cada ente tiene una fórmula, una fórmula que tiende a ser colmada por el Acto Puro. Tan solo Dios tiene por esencia dicho Acto: "Ipsum Esse per se subsistens". No simplemente "ser esto" o "ser lo otro", que es lo que define la esencia, sino pura y simplemente Ser.
-De ahí que la esencia, de por sí atemporal, necesita de una duración para desplegarse. Este es el papel del tiempo, la "imagen móvil de la eternidad", que diría Platón. ¿Cómo se efectúa este despliegue? Mediante la adición a la esencia genérica de lo que los escolásticos llamaron la "haecceitas", es decir, lo que convierte a la esencia en una sustancia primera, apta para existir. Es lo que distingue a la sustancia segunda de la primera. Por eso la existencia solo puede acompañar a la sustancia primera, al "suppositum".
-Por cierto, conviene reflexionar sobre el sentido de la palabra "suppositum" o "hipóstasis" a propósito de la esencia divina que subsiste en tres personas. La semejanza puede establecerse con el modo en que tres sujetos humanos participarían de la esencia "hombre", con la diferencia radical (dejando a un lado otras) de que dichos individuos son finitos, al igual que la humanidad que los une y de la que forman parte y, por otro lado, la esencia humana en cuestión admite ser replicada en infinidad de individuos.
-Volviendo al lenguaje astrológico y a su aplicación al tema de esencia y existencia, es claro que solo un sujeto, expresado mediante una definición astrológica, puede gozar de existencia y no un símbolo planetario aislado del resto. Por eso la existencia solo puede advenir sobre un sujeto constituido como tal y determinado a partir de las "casas", a saber, sobre un microcosmos.
-En cuanto a la jerarquía esencial y existencial del mencionado sujeto, vendrá dada por el o los símbolos planetarios que lo definen. Otra cosa es que la voluntad aproveche mejor o peor las posibilidades contenidas en el símbolo. Ese es el ámbito de la moral, del deber-ser, es decir, de la coincidencia o no-coincidencia entre la realidad concreta y el ideal normativo.
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