La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

Categoría: Apocalipsis

27 Mayo 2009

"SENATORES BONI VIRI, SENATUS MALA BESTIA"

 

 

Siempre que nos asomamos a la "cosa pública" viene a nuestra memoria el proverbio clásico ("Los senadores son buena gente; el Senado es una mala bestia"). ¿Qué hay detrás de semejante aseveración? La constatación de que, bajo la "bondad" básica de las personas, está el "iceberg maligno" de la masificación, de manera que la libertad y otros valores de la persona vienen fuertemente frenados o incluso anulados por determinismos difíciles de soslayar. Nos limitaremos a señalar algunos campos en los que la aplicación de esta idea resultaría particularmente iluminadora:

 

-Los partidos políticos, que, en lugar de ser, como diría Ortega y Gasset,  asociaciones coyunturales formadas por una serie de personas para resolver determinadas cuestiones, se convierten en instituciones estables y casi definitivas. Y entonces su finalidad no es otra que alcanzar el poder y mantenerse en él a toda costa, en detrimento de los intereses de los ciudadanos, en definitiva, del bien común.

 

-La "entropía" social: en virtud de la teoría de los "vasos comunicantes", los valores de una minoría selecta y de la gran mayoría terminan por nivelarse; y así lo que predomina en la sociedad  es la mediocridad o medianía.

 

-"Trigo" y "cizaña" no se distinguen bien antes del tiempo de la siega, como tampoco las "dos ciudades" de san Agustín, es decir, la "Ciudad terrena" y la "Ciudad de Dios" (aunque la hora de la muerte individual ya suponga una discriminación, en algunos casos provisional, en otros definitiva). Conforme se aproxima la siega las divisiones se radicalizan.

 

-Reconocido el poder de los determinismos, el proverbio en cuestión no excluye la esperanza en que, más allá de los múltiples condicionamientos en que andamos inmersos, sea posible el diálogo y la amistad con el prójimo. Por cierto, vivimos una época en la que se hace más difícil cada vez hablar con el prójimo de algo que no sea el tiempo; y, hay que decirlo, semejante estado de cosas se hace particularmente perceptible en España y desde el año 2004. Marcada por el arquetipo del Sagitario, España se ha convertido (lo hemos insinuado en otros "posts") en un campo de batalla en el que la polarización tiende al paroxismo. Mientras dicha división sea productiva, es decir, se dé entre polos complementarios y no opuestos, cabrá la esperanza de que la sociedad tenga algún arreglo. No así cuando la confrontación gire en torno a los valores cardinales sobre los que reposa toda existencia. En tal caso, el estado de "guerra civil latente" se trasladará a todos los ámbitos de la vida y tenderá a devenir apocalíptico.

 

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8 Mayo 2009

PARA UNA APROXIMACIÓN ASTROLÓGICA AL APOCALIPSIS

 

Desde la perspectiva astrológica se puede decir que la vida terrestre abarca desde el Ascendente hasta la cúspide de la IX en el microcosmos (o plano del zodíaco local), y desde 0º Aries a 0º Sagitario, en el macrocosmos (plano del zodíaco vernal). Pues bien, es curioso que el año litúrgico comience en los primeros grados de Sagitario, como para subrayar que la óptica sobrenatural que implica la liturgia se entiende mejor por analogía con el nacimiento al mundo del espíritu, simbolizado por el Sagitario.

 

¿Cómo entender entonces los sectores IX, X, XI y XII (la VIII es el tránsito entre la existencia terrestre y el más allá) y, a otro nivel, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis (Escorpión simboliza el tránsito en el macrocosmos)? En primer lugar, como los diferentes ámbitos del más allá vistos desde la perspectiva terrenal. En segundo término y ya desde una perspectiva teológica, como los respectivos ámbitos de la "trascendencia", el "juicio", la "providencia" y el "retorno al origen", visión que, indudablemente, rebasa la óptica astrológica.

 

Podríamos decir, pues, que el intervalo de 8 signos o casas designa el proceso más allá del cual comienza el "Apocalipsis", ya sea en el plano colectivo o en el individual (no entramos ahora en el recorrido diario del Sol en las casas).

 

Sea cual sea el planeta considerado, el intervalo en cuestión precederá, pues, a la entrada en la esfera ultramundana. Máxime en el caso de Plutón, cuyo carácter "apocalíptico" no es necesario subrayar (Véase  el post "Sobre el simbolismo "apocalíptico" de Plutón").

 

 

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6 Mayo 2009

¿QUIÉN COMO DIOS?

 

      

 

Con motivo de acontecimientos terribles que suceden a nuestro alrededor (ya dijo Léon Bloy que, para leer el libro del "Apocalipsis", basta con hojear los periódicos) se oye con frecuencia: "No juzguemos al prójimo". Si eso significa "Condenemos el pecado, pero no al pecador", nada hay que objetar, pues nada nos autoriza a asumir el papel de "divino justiciero". Pero si la frase se interpreta en el sentido de "Dios lo perdona todo", cometemos igualmente un error: el de profanar la divina misericordia.

Por lo demás y como ha señalado con justeza R.Girard, en los tiempos apocalípticos que vivimos, a la culpa le sigue inmediatamente el castigo. Es lógico que sea así. Recordemos la parábola del trigo y la cizaña: conforme se aproxima la siega, mejor se distingue entre uno y otra.

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24 Marzo 2009

LA CONDICIÓN ILUSORIA DEL MAL

 

En un momento en que parecen desencadenarse sobre la humanidad todos los poderes de las tinieblas(especialmente los creadores de espejismo) y tratan de sumirla en el estado de desesperación que les es connatural, conviene recordar la dimensión ilusoria de tales poderes.

En el post anterior glosábamos la exhortación de san Ireneo a no especular sobre el nombre de la Bestia, pues ello supondría tratarla como si existiese. Es verdad que aún no estamos en la hora de su venida, aunque sí en el tiempo de quienes, quizá como nunca, pretenden apresurarla. Por eso la mencionada exhortación permanece tanto más actual en un momento en que el mal, llevado de su propia ebriedad, imagina tener la victoria al alcance de la mano.

A modo de ilustración, prestemos atención a lo que nos dicen algunos Salmos:

"Todas las naciones pesan para Dios lo que el polvillo de la balanza".

"Tú eres temible: ¿quién resiste frente a ti al ímpetu de tu ira? Desde el cielo proclamas la sentencia: la tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para juzgar, para salvar a los humildes de la tierra.

La cólera humana tendrá que alabarte, los que sobrevivan al castigo te rodearán. Haced votos al Señor y cumplidlos, y traigan los vasallos tributo al Temible: Él deja sin aliento a los príncipes, y es temible para los reyes del orbe".

 

 

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18 Marzo 2009

¿POR QUÉ NO DEBEMOS ESPECULAR SOBRE EL NOMBRE DEL ANTICRISTO?

En su obra "Contra las herejías" (libro V, 30,1-2), san Ireneo exhorta a los cristianos a no especular con el nombre del Anticristo, es decir, aquel cuyo valor numérico es 666. Conviene esperar-nos dice el Santo- a que primero se produzca la división del reino entre los diez reyes. Cuando éstos comiencen a reinar, se imaginen que su poder está firme y se preparen para extender su imperio, surgirá de improviso un hombre que usurpará su realeza y los amedrentará. Su nombre tendrá por valor numérico 666 y será realmente "la abominación de la desolación". Pues, como dice el apóstol san Pablo, cuando los reyes digan "paz y seguridad", caerá sobre ellos súbita ruina.

Pero aunque sepamos del Impío múltiples pormenores (así, según Jeremías, pertenecerá a la tribu de Dan), es más seguro y menos peligroso esperar el cumplimiento de esta profecía que entregarse a vanos cálculos y conjeturas sobre el primer nombre que se nos ocurra.

En el Apocalipsis, el apóstol san Juan ha dado a conocer la cifra del nombre del Anticristo a fin de que nos guardemos de él cuando venga. Ahora bien, ¿por qué ha callado su nombre? Según Ireneo, porque éste no era digno de ser proclamado por el Espíritu Santo. En efecto, si el nombre en cuestión hubiese sido proclamado por Él quizá los días de la "Bestia" hubiesen sido muchos. Pero, puesto que "era y ya no es, y sube del abismo para ir a su perdición" como si jamás hubiese venido a la existencia, su nombre no ha sido revelado, pues no se proclama el nombre de lo que no es.

A la luz de la exhortación de san Ireneo se comprende la inoportunidad de cualquier reflexión tendente a dar nombre a las "obras de las "tinieblas". No parece que pueda entenderse de otra forma la recurrencia por doquier del número de la "Bestia"(directa o indirecta, véase, por ejemplo, el código de barras, las tres "w" de la "Worldwide Web",etc.). Sin hablar de las manipulaciones de todo tipo por parte de gobiernos, instituciones o entes varios. Maniobras que pugnan por debilitar el "obstáculo" que nos sirve de protección ante las embestidas de un mal que, vacío e inexistente en sí mismo, busca un "nombre" al que no tiene derecho alguno.

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11 Marzo 2009

SOBRE LA PASIÓN DE LA IGLESIA

 

 

-¿Se puede hablar de la pasión de la Iglesia, a imagen de la de Cristo? Indudablemente, sí, ya que ella se identifica con su Cabeza y Maestro. Por consiguiente, al igual que el creyente ha de completar en su cuerpo "lo que falta a la pasión de Cristo", como dice san Pablo, también la Iglesia, entidad colectiva, ha de experimentar el sufrimiento por el que pasó Cristo, salvadas, naturalmente, las distancias y al margen de los defectos humanos que la caracterizan. Por tanto, la culpa del rechazo que sufre la Iglesia en nuestra época no hay que cargarla únicamente sobre el comportamiento indigno de sus miembros. Y esto vale para cada época tomada en particular y para la entera historia de la Iglesia, en cuyo caso, la pasión de la Iglesia irá seguida de su "muerte" y "resurrección" en la etapa final.

 

-Para comprender la índole de esta pasión ayudará mucho leer los capítulos finales del Apocalipsis.

 

-En el plano de las "inclinaciones", convendrá consultar el tema de la Era Cristiana, así como el de la muerte de Cristo y el de Pentecostés. Y habrá que estudiar especialmente el sector VIII. Por lo demás, los aspectos entre planetas lentos resultan significativos. Así, en la actualidad, la pasión de la Iglesia viene definida por un conflicto particularmente agudo entre Saturno en Virgo y Urano en Piscis, es decir, entre una cotidianeidad marcada por la "tradición" y  unas situaciones de excepción en las que se manifiesta la "novedad".

 

-Sobre la pasión de cada uno de los cristianos: si la Iglesia tiene un tema natal en el que aparecen las "inclinaciones" relacionadas con la pasión, también en el tema del individuo concreto podemos ver la índole de su pasión. Como en el caso de la Iglesia, observaremos especialmente el sector VIII: el signo interesado y los planetas en cuestión representan aquellas personas, fuerzas, intereses o cosas que ponen a prueba mi ser y tienden a purificarlo. Por eso los tránsitos de dichos planetas en ángulos con el Ascendente, su regente y los planetas relacionados con la I marcarán épocas de prueba o sufrimiento

 

-Hemos hablado de la VIII, pero no hay que olvidar a Plutón, regente del signo octavo, Escorpión y significador de la "muerte" en sus diferentes niveles (aunque también sea regente de Aries, significador de la "nueva vida").

 

-Aplicado el simbolismo de Plutón a la pasión de la Iglesia, observamos cómo en el tema de la Era Cristiana aparece el planeta en casa I en conjunción con Júpiter (de ahí la importancia de la pasada conjunción (finales de 2007 y principios de 2008) que se produjo al final de Sagitario y en los primeros grados de Capricornio.

 

-Naturaleza-gracia: como en otras ocasiones, se trata de subrayar que el esquema "natural" puede venir perfeccionado por la voluntad auxiliada por la gracia o empeorado por la voluntad operando en contra de la gracia. No cabe, pues, abandonarse ante una configuración astral "favorable" o "benéfica", ni desesperarse ante otra abiertamente "desfavorable" o "maléfica".

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4 Febrero 2009

SOBRE EL NÚMERO 666

-En el libro del Apocalipsis se nos dice que 666 es el número de la “Bestia” y se invita al “sabio” a calcularlo, pues es “un número de hombre”.

-Curiosamente, en el Tetragrama, 6 es el valor de la letra Vau, que representa al “Hijo”. Y 66 es el valor numérico del término “Mesías”.

-Por otra parte, 666 es el “triangular” de 36, valor numérico del “hombre piadoso”. De manera que 666 simbolizará la “piedad” al nivel más elevado. A su vez, 36 es el “triangular” de 8, el número aparejado a la letra Jeth (“la misericordia divina”, según Bardet).

-Tras la unidad, 6 es el primer número perfecto. Igualará, pues, a la suma de sus divisores (1,2 y 3). O sea, 6= 1+2+3. Se trata, por tanto, de un número equilibrado.

-Dentro de esa perfección nos encontramos, pues, con una ambigüedad. El referido número designa a la vez la cumbre del Bien y la sima del Mal. La primera, en sentido propio; la segunda, a modo de “inversión” o “falsa imitación”

-Puesto que dicho número es múltiplo de 6, el valor en años del ciclo de los dos ejes lunares, sobre el que hemos publicado varios artículos en este blog, se comprende su importancia en el plano astrológico.

-En primer lugar participa, como es lógico, del simbolismo del mencionado ciclo, pero a un nivel muy superior, dado que el número en cuestión es el “triangular” de 36, él mismo cuadrado de 6 (es decir, 666= 36+35+34+…+1), al que se llega mediante la conocida fórmula n.(n+1)/2 (en el caso presente, 36.(36+1)/2= 666).

-Si consideramos, por otra parte, que 36 es el cuadrado de 6, comprenderemos la intensificación que supone su “triangular”. Se trata, pues, del afrontamiento de la subjetividad extremosa con el ámbito de la objetividad radical o, en otras palabras, del “psiquismo extremo” con el “espíritu que todo lo juzga”.

-A partir de las consideraciones anteriores intuimos, pues, que el simbolismo del 666 apunta al afrontamiento radical entre el pecado y la gracia, ya sea para significar el arrepentimiento (“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, dice san Pablo), ya sea para simbolizar la contumacia y el “pecado contra el Espíritu Santo”.

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17 Diciembre 2008

DE LOS OCULTOS DESIGNIOS DE DIOS

“Pero cuando nos encontremos ante aquel juicio de Dios (cuyo tiempo propiamente dicho se llama “día del juicio”, y a veces “día del Señor”), entonces quedará patente que son perfectamente justos no sólo los juicios dictaminados entonces, sino también todos aquellos que han tenido lugar desde el principio y los que han de tener lugar hasta ese momento.Allí quedará de manifiesto incluso con qué justo designio de Dios sucede que tantos, casi todos los justos juicios de Dios quedan ocultos a los sentidos y a la inteligencia de los mortales, siendo así que en este campo no se oculta a la fe de los creyentes que es justo el hecho mismo de quedar oculto”.

San Agustín, “La ciudad de Dios”, XX,2

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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