19 Noviembre 2009
DÍA 2º
Una vez que la "luz" de la existencia concreta ha hecho "retroceder" a las "tinieblas" de la pura posibilidad y las ha confinado en su ámbito propio, Elohim aborda la obra del día 2º, la formación del "firmamento". La pasividad primordial representada por "las aguas", habiendo accedido a la existencia a través de la "luz", aún no ha experimentado la menor división. Es, pues, el "firmamento" el que introduce la separación en "las aguas", de tal manera que la pasividad universal queda escindida en dos zonas, la "superior" y la "inferior". De la primera ya no se volverá a hablar en el relato de los siete días. Dentro de la segunda se operará una serie de transformaciones en el día 3º.
Así, pues, la perspectiva del día 1º, centrada en "la tierra", sufre un desplazamiento y se sitúa "en medio de las aguas". Surge así una polarización en el seno de la existencia delimitada por la luz, algo así como una "división interior" frente a la "definición exterior" del ámbito visible.
Si comparamos al respecto la diferencia entre el valor numérico de la luz y el de las tinieblas (52-27=25) con la que existe entre el "arriba" y el "abajo" (65-41=24), observaremos el par 25/24, que marca la distinción entre la "división interior" a la realidad iluminada y la "definición exterior" de la misma frente a las "tinieblas" de la mera posibilidad.
Curiosamente, hay una analogía entre uno y otro ámbito: 24, que expresa la separación entre las aguas superiores y las inferiores es justamente el valor numérico de la Mem final, que simboliza la "plenitud de las aguas" (tengamos en cuenta, además, que 13, valor de Mem, es también el de la Unidad y el Amor divinos. En cuanto a 25, que marca la distancia entre la luz y las tinieblas, se vincula a la Nun final, la "fecundidad acabada".
Observemos, además, la identidad numérica entre los vocablos "mtjt" ("abajo") y "rqih" ("firmamento"): 65. ¿Cómo interpretarla? Quizá como la comprobación de que el firmamento define el ámbito de la realidad comprensible, el "abajo", más allá del cual entramos en lo que no nos es dado explorar de manera precisa y sí vislumbrar apenas.
De un modo análogo a como 79, suma de los valores numéricos de "luz" (27) y "tinieblas" (52) señala el equilibrio introducido por la aparición de la luz y que, en definitiva, es la "definición" de lo existente frente a la mera posibilidad, el número 106 (=41+65, es decir, "arriba"+"abajo") simboliza el equilibrio entre las aguas superiores y las inferiores. Y entre ambos polos o regiones media 53, el número de "la tierra", como para subrayar su posición intermediaria.
Por lo demás, 106 y 79 son homólogos, pues se diferencian en 27, de manera que si 79 se escribe 2-25, 106 será 3-25. En el primer caso es una dualidad la que se individualiza y se traduce en "fecundidad acabada" (conforme al simbolismo de la Nun final); en el segundo se trata de un ternario. En ambas ocasiones dicha "fecundidad acabada" (25) es un reflejo de 52 (Elohim).
Examinemos ahora el valor global del día 2º: 1818. Se escribe 2-13-9, a a saber, una morada que se especifica como receptividad (impronta de la Unidad y del Amor divinos) y se individualiza como moldeabilidad.
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18 Noviembre 2009
DÍA 1º
Asistimos a la creación de la "materia prima" de los "cielos" y "la tierra" ("esmiM" y "earX"), la "sustancia primordial" de la que surgirán sus respectivas "formas". Pero, dentro de esa indiferenciación primordial en la que ambos se confunden, es "la tierra" la que ocupa el lugar más originario, por así decirlo. Por eso la acción de Elohim se ejercerá en primer lugar sobre ella y ése será el principio de la "separación". La "confusión" y "vaciedad" de la tierra, las "tinieblas" sobre la faz del "abismo" aluden, pues, a la "posibilidad" a partir de la cual surgirá la existencia concreta, el "ser definido" del Universo.
"La tierra" aparece, pues, como el "origen" de todo, el ámbito donde habrá de resonar la "llamada" de Elohim cuyo eco es el Universo. Y la llamada proviene del "Espíritu de Elohim", que se cierne sobre la "superficie de las aguas", una manera de designar la pasividad de "la tierra", a la vez que su receptividad.
No en vano la letra "Mem", que, en "escritura desarrollada", se lee "aguas", posee el mismo valor que la Unidad y el Amor divinos: 13. A la Unidad y el Amor divinos corresponde, pues, la receptividad de "las aguas", aquel aspecto de "la tierra" primordial que se manifiesta como especialmente abierto a la acción de Elohim, cuyo valor numérico, 52, es idéntico al de las "tinieblas", lo que nos ayuda a comprender la índole de éstas.
¿Qué significa entonces el "¡Haya luz!" pronunciado por Elohim? No otra cosa que el surgimiento del Universo como un eco que resuena en el ámbito de la pasividad primordial y, en concreto, en su vertiente "tenebrosa".
La "luz" es, por tanto, la condición de visibilidad o de comprensibilidad del mundo, lo que introduce en la "materia prima" la medida y la armonía, haciendo posible la "diferenciación". Pero no es sólo esto: a la vez, la "luz" es la existencia propiamente dicha, frente a la pura posibilidad. Ahora bien, ¿en qué consiste la mera posibilidad de "los cielos" y "la tierra" o, para ser más exacto, de "la tierra", puesto que de ella se habla en primer término?
Nos lo insinúa el texto: se trata de la "creación en el principio", de aquello sobre lo que se ejerce la acción configuradora de Elohim, de la "materia" a partir de la cual queda delineado el mundo por mediación de la "luz".
No obstante, ésta no es una simple actualización de aquella "materia", como si, introducida la "luz", quedasen abolidas las "tinieblas". En efecto, Gén 1,4 nos dice que "vio Elohim que la luz era buena y la separó de las tinieblas", con lo cual se afirma la "presencia" de las "tinieblas" al margen de la "luz".
Sobre el trasfondo de las "tinieblas" tiene lugar, pues, la aparición de la "luz". Aquellas constituyen algo así como la "posibilidad global", la "alteridad primera" de Elohim (curiosamente, la coordenada mayor, que Bardet llama la del "Padre" es en ambos casos la misma, 52).
Y es en esa alteridad donde Elohim introduce la "luz", a la que considera "buena", calificativo que en ningún caso se aplica a las "tinieblas". Lo cual no significa en modo alguno que éstas constituyan una "entidad negativa" o algo semejante. Simplemente diremos que la "luz" es mejor que las "tinieblas", en la medida en que la realidad configurada como "luz" supone un estadio más perfecto que aquél de donde se partió, la alteridad primera, la cual supone un divino "dejar ser" que instaura la "posibilidad global" de que hablamos.
En principio, las "tinieblas" que quedan separadas de la "luz" son de la misma "especie" que las que había "sobre la faz del abismo", con la salvedad de que en parte se disiparon a la llegada de la "luz".
Sin embargo, el texto continúa diciendo que Elohim llama a la "luz", "día", y, a las "tinieblas", "noche". Pues bien, resulta asombroso comprobar que la suma 27+52 ("luz"+"tinieblas") se convierte en otra equivalente: 40+39 ("día"+"noche").
En cuanto a las palabras "Y hubo tarde y hubo mañana", suponen una división del "día", de manera que la suma 41+39 ("mañana"+"tarde") iguala a 40+39 ("día"+"noche").
Completemos el resumen con una observación a propósito del número 2138, valor global del día 1º? ¿Qué visión nos da de ese periodo? Conforme a su fórmula en base 27, es decir, 2-25-5, el día 1º se define como el proceso por el que una "casa" o "morada" se especifica en una "fecundidad acabada" y se individualiza en una "mostración" o "existencia", símbolos respectivos de las letras Beth, Nun final y He en "escritura desarrollada".
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13 Noviembre 2009
Influencia de la religiosidad de mi madre, intensa y sincera siempre. Sentido práctico y preocupación muy concreta por sus hijos (estudios medios gracias a ella, que hubiera querido lo mismo para mis hermanos, siempre de acuerdo con las capacidades de cada uno).
De mi padre he de destacar su racionalismo, singularidad y espíritu asocial. Religioso en el fondo, no en la forma ("Si un día se hubiera caído la iglesia, no lo hubiera pillado"). Hombre sentencioso y con gran capacidad de relación, a la vez que un poco misántropo, quizá por el cansancio que le producía el contacto con la gente (veía falta de "valores"; pionero en la utilización de un vocablo del que hoy estamos hasta las cejas), rasgo que, en parte, he heredado. Lenguaje muy particular y conciencia de la propia valía. "No leas tanto, hijo. Los libros son un negocio; cada uno escribe lo que se le ocurre, y es una forma de vivir como otra" -me decía. Bastante tiempo después comprobé hasta qué punto era acertado su intuitivo diagnóstico.
Cuando entré al Seminario no le agradó mucho. Pero tampoco le gustó que pidiera la secularización. "Las cosas hay que llevarlas hasta el final" -me dijo. "A la joven generación de seminaristas y de curas se os nota falta de "melodía” (fuerza de convicción).
Otra sentencia: "¿Qué es eso de volverse loco? Si yo quisiera, también me volvería loco".
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12 Noviembre 2009
-Sexualidad: ¿Cómo plantear la cuestión?. Puesto que la relación sexual es, por encima de todo, interpersonal, podemos hablar de 6 formas de complementariedad: Aries-Libra(Marte-Plutón y Venus-Ceres+, y I-VII), que se refiere a la complementariedad esencial/Géminis-Sagitario(Mercurio-Palas y Júpiter-Neptuno +, y III-IX), de índole mental/Cáncer-Capricornio(Luna y Saturno-Urano -, y IV-X), relativa a origen-destino/Leo-Acuario(Sol y Urano-Saturno +, y V-XI), que marca las afinidades y los afectos/Virgo-Piscis(Mercurio-Palas y Júpiter-Neptuno -, y VI-XII), que dice relación al servicio y al sacrificio. En cuanto a Escorpión-Tauro(Marte-Plutón y Venus-Ceres -, y VIII-II), señala la complementariedad sexual propiamente dicha, de manera que, tomado un sujeto masculino, Escorpión y todos los factores relacionados con él simbolizarán el sexo masculino, en tanto que Tauro y sus correspondientes factores representarán el sexo femenino. Obsérvese que la complementariedad esencial o personal queda polarizada en sentido contrario en la sexual(Marte-Plutón + en la virilidad esencial; Venus-Ceres + en la feminidad esencial/ quedan polarizados en sentido contrario en: Marte-Plutón - para la sexualidad viril; y Venus-Ceres - para la femenina). Además del esquema basado en los signos, conviene considerar el fundado en los planetas. Obtendríamos así las parejas Marte-Venus y Plutón-Ceres(que coinciden con las deducidas de la confrontación Escorpión-Tauro)/ Sol-Luna /Júpiter-Saturno/ y Urano-Neptuno.
-¿Qué sería entonces la inversión u homosexualidad?. La tendencia a representar el sexo opuesto por el mismo significador que el propio(Marte para un sujeto masculino; Venus, para un sujeto femenino); se trata, pues, de invertir la situación, de manera que un sujeto masculino, lejos de desempeñar el papel del Marte de Escorpión, tiende a asumir el de la Venus de Tauro, con lo cual dejará a su compañero la función del Marte de Escorpión. Ahora bien, puesto que la pareja es antinatural, ni siquiera puede ser descrita mediante los mencionados símbolos. Por eso un primer indicio de inversión lo ofrecen los planetas en exilio(nos referimos especialmente a Marte, Plutón, Venus y Ceres, aparte de Sol y Luna, "Sol negro" y "Luna negra", así como los nodos lunares: en los cuatro últimos casos habrá que considerar si los correspondientes dispositores se hallan en exilio), sin que ello baste, evidentemente, para afirmar la homosexualidad de hecho.
-La sexualización "infernal" de la existencia como factor intensificador y "homosexual" que afecta a toda la cultura. La generación de Neptuno en Libra (1943-1957) vivió su adolescencencia bajo la entrada del planeta en Escorpión: paso de la mística de la pareja a la del sexo. Mito de Plutón y Proserpina: ésta última, raptada por Plutón, prueba el fruto de la "granada" y ya no podrá abandonar nunca los infiernos de manera completa. Nuestra época experimenta con particular amargura los frutos del "árbol de la ciencia del bien y del mal" en el plano de la sexualidad: el retorno pleno a la mística de la pareja deviene particularmente arduo y no puede hacerse sin pagar un precio. La no aceptación de la alteridad y el rapto de la misma a través de una sexualización impuesta conducen a una paralización del ser, que, con frecuencia, queda recluido en el ámbito de la mismidad. Resulta curioso que la mentalidad homosexual reclame el "derecho a la diferencia" cuando, según su propia lógica (si la tuviera), ella se define por su "derecho a la enclaustrada identidad", como bien señala el prefijo homo-. Corre así el riesgo de convertirse en "estatua de sal", como ocurre en la Biblia con la mujer de Lot.
-No enjuiciar desde una perspectiva puramente "natural", es decir, como si se tratase siempre de un defecto insuperable. No hay determinismo genético ni astrológico.
-En tanto la tendencia no puede eclipsar en ningún caso a la voluntad, la persona de inclinaciones homosexuales está capacitada para superarlas.La dificultad que entraña la condición homosexual nos recuerda la de otras dificultades existenciales.Y siempre es válido sostener que la voluntad, apoyada en la gracia divina puede ayudar a superarlas.
-El esteticismo homosexual como "mentalidad de este mundo" junto con otros vicios(cf.Romanos:"son inexcusables...quienes conociendo a Dios no le dieron culto; por eso Dios los abandonó a sus vicios..."/ Se habla en la Escritura de que los "homosexuales, fornicarios, adúlteros,etc." no heredarán el reino de los cielos. En principio no se valora cuál es el mayor de estos pecados. Y, cuando hablamos de pecado, estamos suponiendo la vigencia de la Ley de Dios y la plena conciencia y voluntariedad de la acción.
-Kierkegaard: a falta de consideraciones éticas y religiosas, la "estética" aparece como una orientación falseada y un ámbito sometido al pecado, un mundo desintegrado y sin sentido cuya mentalidad acusa las estructuras del pecado: experiencia de desgarramiento, conflictiva, negativa en el plano psicológico, existencial, vital.
-Las artes y las letras bajo la impronta del esteticismo:el dogmatismo y la heterodoxia como perversión de la verdad;el esteticismo y su extremo contrario como perversión de la belleza;la uniformización y la anarquía como perversión de la unidad;la exaltación de la transgresión y la instauración de la cultura del mal como perversión de la bondad.Algunos han llamado a esto la homosexualización de la cultura.Habría que buscar otro término más globalizador:el pecado contra el Espíritu Santo?.
-La cultura como sucedáneo de la religión y "alternativa" frente a ella(Gramsci). Lo vemos, por ejemplo, en el viejo conflicto de las "dos Españas", que hoy se pretende resucitar.
-Nietzsche y la crítica de la verdad y de la ética, un "pionero" en la nueva concepción del arte."Ultraderecha" y "ultraizquierda" como identificadas con la figura de aquél que pretendía "filosofar a martillazos".Inserción del problema en el simbolismo universal derecha/izquierda: ¿quizá por eso la mentalidad esteticista tiende a invertir el significado de dicho simbolismo en la cultura, como también en la religión y en el lenguaje(Véase el post "Sobre derecha e izquierda").
-El mecanismo de la envidia, ya estudiado por Unamuno("Abel Sánchez")y otros, como clave del conflicto de las "dos Españas".
-Trivialización(como la llamaría Paul Diel) de los arquetipos de España en la época actual("Me duele España", "No es esto, no es esto"...). No parece válido el esquema de Marx ("los acontecimientos adoptan la primera vez la forma de tragedia; la segunda, de comedia"); más bien hay motivos para repetir el "Me duele España" o el "No es esto, no es esto", esta vez a un nivel "apocalíptico": es la exploración de los círculos sin fin del infierno: al revés que los cielos(variedad en la aparente uniformidad), aquí se trata de una monotonía sin fin en la aparente variedad; la confrontación entre las dos Españas se vuelve menos cruenta y más "espiritual". No nos queda más que repetir con Unamuno: "Dios no puede volverle la espalda a España".
-La descripción de las miserias de la España actual: menudo reto para un novelista de la "existencia". Pero no abundan: se echa en falta, por ejemplo, a Espinosa. De todos modos, la aplicación de su "escalpelo" a la situación actual habría de ser completada en el sentido de una descripción apocalíptica de la existencia, algo que, en honor a la verdad, ya comenzaba a hacer en su obra posterior a "Escuela de mandarines".
-¿Es la homosexualidad cultural patrimonio exclusivo de la izquierda? Un asunto clave: la contraposición de "imagen" a "idea". Algunas obras significativas para comprender la cuestión: Max Picard("Hitler in uns")"El Anticristo" de Roth, "Hijas de Job" de Tatiana Góricheva, así como buena parte de la obra de Raymond Abellio.
-Los "homosexuales" tienden a considerar "ideas" lo que, en realidad, no son sino imágenes o formas. Por eso el movimiento existencialista, que reivindica la "existencia" frente a la "esencia"(como también cualquier teoría evolucionista radical) es la última manifestación(o una de las más graves) de la citada mentalidad, que denomina asimismo "esencia" a lo que es "existencia"(véase Nietzsche y la crítica de la identidad; pero, ¿qué es, en definitiva, el cambio sin algo que no cambia?).Y es que el espíritu es indisociable de la vida; su separación se da, como es lógico, en la mujer "viril", que tiende a convertir las imágenes en ideas o, para ser más exactos, a negar la imagen sin que eso suponga alcanzar la idea, o bien a llevar hasta tal límite las imágenes como para hacerles perder su estatuto de tales. De igual modo, el hombre "afeminado" puede tender, bien a negar la idea sin por ello convertirla en imagen, bien por exceso de abstracción, a deformar la idea.
-La posibilidad de un conocimiento integral en el varón y en la mujer y, por consiguiente, la consecución del equilibrio en una cultura, va ligada al simbolismo del eje nodal. En un caso como en otro, dicho conocimiento se identifica en último extremo con el amor, ya sea bajo la forma de "eros", ya bajo el aspecto más elevado, el de "agapé". No en vano los nodos son lugares de transmutación o de fusión. ¿Qué decir, a este propósito, de la sexualidad tal como la concibe Abellio? Dos órbitas: la lunar y la solar. Dos puntos en cada órbita. Por consiguiente, en la lunar, nodo ascendente y nodo descendente; en la solar, "Cabeza del Dragón" y "Cola del Dragón".El nodo ascendente es activo; la "Cabeza del Dragón", pasiva; la "Cola del Dragón" es activa; el nodo descendente, pasivo. ¿Una alusión a las polaridades cerebrales y sexuales en el hombre y la mujer? Entonces:nodo ascendente=cerebro femenino; "Cabeza del Dragón"=cerebro masculino;nodo descendente=sexo femenino;"Cola del Dragón"=sexo masculino. De aquí que se llame al eje nodal "eje del amor", en el que las polaridades primeras representan lo espiritual, y las segundas, lo instintivo. Y esto se aplica no sólo al tema de una persona, sino también al de una civilización o de un movimiento cultural: hay que buscar el equilibrio a través del eje nodal, el "eje del amor", que sintetiza los "opuestos". Las unilateralidades producen tendencias "homo-", lo que conlleva la no aceptación de las necesarias dualidades, que siempre suponen la convivencia de dos polos, bien es verdad que sostenidos por la unidad subyacente. Por lo tanto, dado un tema astral, la realización del mismo pasa por la toma de conciencia del eje nodal. ¿Hay grados en la comprensión del mismo? Como es sabido,son dos, simbolizados por ambos nodos, que podríamos asociar, por ejemplo, en la simbología cristiana: el nodo descendente a la experiencia del bautismo, y el nodo ascendente, a la de la confirmación. Como también, en la esfera de la espiritualidad, a "principiantes" y "aprovechados" respectivamente.
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7 Noviembre 2009
Supone, ante todo, ángulos conflictivos con Marte o Venus, especialmente de la "Luna negra", "aspectos" que tienden a crear una "inversión", que puede apoyarse en la debilidad de tales planetas por signo (Marte en Tauro, Libra o Cáncer; Venus en Aries, Escorpión o Virgo), como también aspectos negativos a Mercurio o a Urano, planetas de la amistad, sin hablar de Sol en Libra o Acuario, y de Luna en Capricornio o Escorpión. Pero son los ejes de la "Luna negra" y del "Dragón" los que, superponiéndose a las debilidades planetarias o en aspecto conflictivo con ellas , pueden intensificar la inclinación.
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5 Noviembre 2009
1 Noviembre 2009
Iod(10=triangular de 4, es decir, 10=4+3+2+1)
Vau(6=íd. de 3, o sea, 6=3+2+1)
He(5+5=10, valor de Iod).
Con lo cual, 5=(4+6):2. O, si consideramos el 5 duplicado, tal como aparece en el Tetragrama: 5+5=4+6.
Otra relación: 10+3(del que 6 es triangular)=13, que se reduce a 4. 5+5=10=triangular de 4. O bien: 13 (valor de "ejad", o sea, "uno")=5+5=10.
10+5+6(=21, triangular de 6) nos daría el valor de Iod-He-Vau. Pero en el Tetragrama se añade la segunda He, para cerrar el círculo. Y si en el centro del Tetragrama se inserta la Schin, de valor 21, tenemos el Pentagrama celeste, de valor 47).
Observación curiosa: 10, valor de Iod, se obtiene sumando los valores de los triangulares de los "primos primos", a saber: 1(=1), 2(=3) y 3(=6)/ en cuanto a 6, valor de Vau, viene de sumar 1+2+3. Por último, 5, valor de He, es la mitad de Iod, que, sumada a sí misma,5+5, nos da el total entero. Tenemos, pues:10......suma de triangulares/6......suma de los primos primos y número perfecto, amén de triangular de 3. 5......mitad de la suma de triangulares.
Nota. Dos procedimientos hay para igualar la suma de los valores numéricos de Iod y Vau al de ambas He. El primero es éste:4(del que es triangular 10, valor de Iod)+6(Vau)=5+5(He+He).El segundo nos da: 10(Vau)+3(del que es triangular 6,valor de Vau)=13 (valor de la palabra "ejad", "uno").Y 1 es la reducción de 10, el cual es igual a 5+5(ambas He).
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27 Octubre 2009
Si asociamos el movimiento aparente del Sol y de los planetas en el Zodíaco al de las agujas del reloj, el movimiento real discurrirá en sentido inverso. Independientemente de la valoración que de uno y otro movimiento se haga en las distintas tradiciones, considerándolos "benéficos" o "maléficos", es indudable que en el plano cósmico, ambos son complementarios y se sitúan a distinto nivel.
Por otra parte, es verdad que el lenguaje valora intuitivamente a uno de ellos como "positivo" y "benéfico", en tanto que el otro es visto como "negativo" o "maléfico". En concreto, la derecha se asocia a lo "correcto", lo "justo", lo "acertado"; mientras que la izquierda se vincula a lo "incorrecto", lo "torcido", lo "equivocado". También está la "vía de la mano derecha" y la "vía de la mano izquierda". Llamamos "diestro" a un hombre que conoce su oficio y denominamos "siniestro" a cualquier accidente o desastre. No hablemos de los refranes: "No haces una a derechas", "te has levantado con el pie izquierdo"...
Pues bien, ¿por qué en esta época y en el ámbito de la política y de sus aledaños se tiende a invertir el simbolismo en cuestión, siendo así que en el lenguaje corriente "izquierdistas" y "derechistas" continúan compartiendo el simbolismo tradicional? Entrar a fondo en el tema nos llevaría muy lejos. Limitémonos hoy a dejar planteada la pregunta.
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